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El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, fue reelegido este mediodía secretario general del PSOE-A, aunque solo por el 71% de los votos, un porcentaje inferior al logrado hace tres años en el congreso extraordinario que lo llevó por primera vez a liderar el partido, cuando el apoyo fue prácticamente unánime.
En total, votaron a favor de Griñán 393 delegados, mientras que 159 lo hicieron en blanco. Se contabilizaron, además, dos votos nulos. Este porcentaje del 29% de votos no favorables evidencia la presencia en Andalucía de un importante sector crítico, que tanto ayer como la mañana de hoy han mostrado sus objciones a la gestión de Griñán. Las principales críticas se centraron en el nulo diálogo de la dirección regional con los secretarios provinciale, la inquietud ante que IU esté marcando la agenda del Gobierno andaluz y el hecho de que el PSOE haya perdido las tres últimas elecciones, todas ellas con Griñán liderando el partido. Incluso desde la delegación de Córdoba se atribuyó el retroceso electoral del PSOE al caso de lo ERE.
El secretario general lleva todo el congreso minimizando la voz de los críticos, hasta el punto de afirmar que no los tenía. Sin embargo, ahora se encuentra que el respaldo a la proclamación como nuevo secretario general no es unánime. En ese 29% de abstención se han dejado notar los sectores críticos de Jaén, Cádiz, Córdoba, Málaga y Sevilla, alineados en el congreso federal con Alfredo Pérer Rubalcaba y muy descontentos sobre cómo la dirección regional, con Susana Díaz como secretaria de Organización, ha gestionado el partido. No es extraño que Griñán reclamara a estos sectores ayer que fueran «leales con el mandato representativo» y asegurara que tras el cónclave debe abrirse «una nueva época en el partido».
En esa nueva época tendrá mucho que decir Mario Jiménez, que será el nuevo número dos del PSOE-A, más concretamente, su vicesecretario general, aunque tendrá que dejar sus responsabilidades como portavoz parlamentario, que asumirá el exconsejero Francisco Álvarez de la Chica, y la secretaria general de Huelva.
Amparo Rubiales, en la presidencia
Griñán, ha situado en la presidencia del partido a la histórica dirigente socialista y amiga personal Amparo Rubiales, y como número dos en el cargo de vicesecretario general al onubense Mario Jiménez, que deja la portavocía del Parlamento.
Una de las principales novedades es la incorporación de Mario Jiménez como vicesecretario general, lo que le obligará a dejar la secretario general del PSOE de Huelva, ya que Griñán no ha querido incorporar a la Ejecutiva a ningún secretario provincial ni a miembros del Gobierno andaluz.
A la presidencia del partido se incorpora la histórica dirigente Amparo Rubiales, que ha sido consejera en el Ejecutivo andaluz, diputada nacional, senadora y diputada autonómica. También fue delegada del Gobierno en Andalucía, vicepresidenta segunda del Congreso y le une una estrecha amistad con Griñán. Rubiales sustituye en el cargo a la malagueña Rosa Torres, que será la responsable de la Secretaría de Formación y Afiliaciones.








