Con toda la razón del mundo y de los planetas celestiales, las Plataformas en Defensa del Río Tajo de Toledo y Talavera de la Reina exigen a la Junta de Comunidades y al Gobierno central, que solucionen de una vez por todas la gestión nefasta del río y que mejoren la cantidad y calidad de sus aguas. Desde hace 40 años en que se prohibió el baño en el río Tajo por la suciedad incorporada a su cauce todo sigue tal cual, porque en ese largo espacio de tiempo «los políticos» han pasado del tema y continúan con igual proceder.
Y también ambas Plataformas expresan su indignación por los trasvases autorizados por la Confederación Hidrográfica del Tajo para remitir agua desde el río Tajo al Segura, sin detenerse a meditar que los últimos 114 hectómetros cúbicos aprobados se lleven a cabo desde los embalses de Entrepeñas y Buendía encontrándose éstos tan solo al 30 por ciento de su capacidad, mientras que el Segura dispone del 51 por ciento de sus reservas, lo que provoca que se produzca un trasvase por encima de las posibilidades de la cuenca fluvial donante.
Al tener sus aguas contaminadas y ser escaso el caudal que baja por ellas se mueren los peces, se deteriora su flora y fauna, y el problema se agrava al máximo con los desagües procedentes de Madrid, que no llegan debidamente depurados. Vamos, un panorama medioambiental en estado agónico que conviene remediar con la mayor urgencia o el río se transforma en una charca de aguas estancadas, con olores nauseabundos y una densidad venenosa que supera la del polonio 210, ahora tan de moda.
No se puede ni se debe trasvasar aguas limpias a los frutales de Murcia mientras que la cuenca cedente no tiene sobrantes para el consumo humano, y de ahí, el enfado de las Plataformas de Toledo y Talavera, que por mucho que eleven su voz en la defensa del río jamás son escuchadas. Basta ya de tantos oídos sordos, porque el pueblo se preocupa y cabrea.







