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Encontrarse con un Seat 850 Spider del año 69 con el distintivo de una autoescuela no es muy común. ¿Quién querría sacarse el carné con esta reliquia? «Dar las prácticas con él no, pero quien quiera dar un paseo puede», tranquiliza Jesús González, el dueño de esta autoescuela de Leganés llamada "Alpujarras".
Esta joya automovilística es una de las nueve piezas de la colección de este abulense de 60 años. Curiosamente, Jesús es el presidente y socio fundador del Club Amigos de los 600 de Leganés, que cuenta con cerca de 200 socios activos.
«Siempre hay alguien que nos dice "Yo tuve uno"»
En busca de más 600
Motivados por la nostalgia comenzaron a dejar publicidad de la asociación en los cristales de los 600 con los que se topaban por toda la Comunidad de Madrid. «Mi trabajo, siempre en un coche, me permitía dar más fácilmente con ellos», explica Jesús.
Al cabo de dos años empezaron a convocar concentraciones de 600. Jesús cuenta en su haber con tres de estos modelos. El más antiguo, del año 47: «Es al que más aprecio tengo». También tiene de primera serie un 127, un R5, un Renault 4 latas, y un Ford Fiesta, entre otros.
Pero esta afición le ha llevado a tener que desprenderse de algunos de sus tesoros: «No tengo espacio para almacenarlos, así que se han quedado R15 descapotables cuando compraba otros».
Dinero y tiempo compensados
El primer 600 que compró Jesús le costó 14.000 pesetas. Ahora, adquirirlo valdría «de 2.000 euros para arriba», apunta. «Hay que tener preparados -añade- unos 4.000 y 5.000 euros para ponerlo a punto». Según narra este empresario, todo el tiempo y el dinero que se invierte en estos vehículos compensa: «Cuando hacemos las concentraciones, toda la gente se queda contemplándolos, mayores y pequeños. Siempre hay alguien que nos dice "Yo tuve uno". Es muy gratificante».






