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Canarias / babilonia en guagua

La ignorancia es la fuerza

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Estos son tres ejemplos de cómo la casta política sigue defendiendo un paradigma socioeconómico decimonónico

Día 06/07/2012 - 03.34h

En estos días azules de julio, entre calores y sofocos, unos señores vestidos de blanco desde algún punto del Gran Colisionador de Hadrones (con hache y no ele) nos cuentan que «creen» que por fin han descubierto (oficialmente) el Bosón de Higgs, también llamada la partícula de Dios. Para la inmensa mayoría de los babilonios, la noticia bien nos las trae al pairo o bien no la aireamos mucho, porque, sinceramente, Bosón de Higgs suena a impuesto indirecto aplicable por cualquier actividad cotidiana. Así que es mejor disimular la ignorancia y la cartera, no vaya a ser que nos la colisionen con desparpajo.

Lo que resulta todavía un fenómeno desconocido para la ciencia (y el resto de mortales) es la «disonancia cognitiva». Así en vulgo paladín se trata de un desequilibrio entre la mente y las emociones que mantienen al sujeto en una condición de ignorancia y servidumbre. Que viene a ser el tradicional: pensar una cosa y hacer otra. Comprender la disonancia cognitiva es entender a buena parte del género humano y también a sus políticos. George Orwell denominó a este fenómeno «Aceptación de principios contradictorios» y lo plasmó genialmente en su obra «1984»; en donde una persona podría albergar dos creencias contradictorias y aceptar la veracidad de ambas sin despeinarse. De ahí los consabidos lemas: «Guerra es paz, la libertad es esclavitud o la ignorancia es la fuerza».

Algo así pasa entre nuestros políticos, sólo así se puede entender las recientes declaraciones del presidente del Gobierno de Canarias alentando a la emigración de los jóvenes por si falla el Plan de Modernización de su gobierno. Eso es tener confianza en sí mismo y lo demás, bobería. Aunque la cosa no es de hace unos días, ya en marzo lanzó unas indirectas similares en un Foro Universitario sobre relaciones intergeneracionales apuntando con alegría hacia otros destinos (suponemos que del primer mundo). Ahora podemos entender por qué el presidente asumió personalmente la cartera de Turismo. Incluso dentro de su mismo partido señalaron la diáspora como la solución final para el paro juvenil. En este caso se señaló Alemania y las recomendaciones turísticas vinieron desde el mismísimo Cabildo Insular de Tenerife.

Volviendo al Gobierno de Canarias, y por eso de ser socios y que todo en esta vida se pega, también el Diputado del Común ve normal que los licenciados emigren con una alegría que ya quisieran algunos para sí mismos. Después de estas declaraciones queda descartado que pase por sus cabezas ni la captación ni la retención del talento.

Desgraciadamente estos son tres ejemplos de cómo la casta política sigue defendiendo un paradigma socioeconómico decimonónico alejado de la realidad. La teoría de los territorios inteligentes («Smart Lands») es para algunos un eco tan lejano (e indescifrable) que sólo lo mencionan en sus discursos, al igual que términos como sostenible o multimedia; posiblemente para que abulten más. En la misma frase pueden usar desarrollo y empobrecimiento con el mismo cinismo con el que miran a los ojos echando las culpas de sus males a la caída del Imperio Otomano. Tierra con recursos dilapidados y donde sólo entra en los parámetros oficiales de desarrollo importar turistas y exportar a ultramar plátanos y licenciados. Eso abonado por una cultura endogámica que permite la supervivencia de un caciquismo 2.0

Buenos días, y por si no volvemos a vernos: buenos días, buenas tardes y buenas noches.

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