El PNV ganaría las próximas elecciones vascas al lograr entre 23 y 24 escaños, lejos de los 38 que dan la mayoría absoluta, seguida de Euskal Herria Bildu, con 22, mientras que el PSE quedaría relegado a la tercera posición con 17 y el PP completaría el arco parlamentario con 12 o 13 escaños.
Así se desprende del último Euskobarómetro, el estudio sociológico de la Universidad del País Vasco, elaborado sobre la base de 1.200 entrevistas realizadas en mayo y que concluye que el PNV «rompería el empate técnico» con EH Bildu que mostraban anteriores sondeos.
UPyD e Izquierda Unida-Ezker Anitza quedarían fuera de la Cámara al perder el escaño que tienen en esta legislatura.
Aunque en el conjunto de Euskadi el PNV sería de nuevo
el partido más votado logrando el 32 por ciento del apoyo ciudadano y 350.000 votos (en 2009 el porcentaje fue del 38 por ciento y las papeletas 399.600), s
ólo sería la primera fuerza en Vizcaya, ya que en Guipúzcoa ese puesto sería para EH Bildu y en Álava los nacionalistas se disputarían la hegemonía con los populares, que parten con ventaja.
La izquierda abertzale regresaría al Parlamento Vasco (no pudo presentarse en los últimos comicios) gracias a la coalición EH Bildu. Dos de las formaciones que la integran, Aralar y EA, están presentes en el hemiciclo actualmente con cuatro y un escaño, respectivamente. El otro partido coaligado, Alternatiba, no tiene representación.
Según el Euskobarómetro, la participación electoral sería muy similar a la de hace tres años y rondaría el 65 por ciento. El 74 por ciento de los vascos ya han definido sus preferencias, pero aún existe un 26 por ciento que no sabe si abstenerse o votar y a quién hacerlo en este caso.
Las próximas elecciones para renovar los 75 escaños del Parlamento Vasco corresponden en marzo de 2013 (las anteriores se celebraron el 1 de marzo de 2009). La siguiente será la décima legislatura de la Cámara autonómica.
Menos justificación de la violencia
La justificación del uso de la violencia con fines políticos se ha reducido más de la mitad —del 16 al 7 por ciento— entre los votantes de Amaiur en los últimos seis meses, y solo el 1 por ciento de este electorado muestra su apoyo explícito a ETA.
Entre el electorado de Amaiur, el 18 por ciento expresa su rechazo frontal a la banda, el 23 por ciento le brinda su «apoyo remoto» —piensa que antes su existencia estaba justificada pero ya no, una opción que sube 7 puntos desde noviembre— y el 38 por ciento apoya sus fines pero rechaza sus métodos violentos.
En el conjunto de la sociedad vasca, el apoyo explícito a ETA prácticamente desaparece al situarse en el 0,7 por ciento, mientras que el 16 por ciento ya no la apoya aunque antes sí y el 13 por ciento comparte sus fines pero no sus medios. El rechazo total a la banda se sitúa en el 57 por ciento.
Los vascos —especialmente los nacionalistas— son optimistas (64 por ciento) con relación al final del terrorismo a corto y medio plazo y confían (48 por ciento) en la sinceridad de ETA de querer poner fin a la violencia y en la voluntad de la izquierda abertzale de aceptar las reglas del juego democrático (44 por ciento).
La sociedad vasca considera que los pasos dados por ETA hasta ahora son insuficientes (52 por ciento) y le pide que muestre su arrepentimiento (72 por ciento) y que aclare los atentados sin resolver (67 por ciento), al tiempo que defiende justicia «para las víctimas de ambos bandos» (78 por ciento) y un final «sin vencedores ni vencidos» (73 por ciento).