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No es una mosca cualquiera. La mosca común resulta incordiante, pero la "mosca negra" causa molestas mordeduras cuyos efectos pueden durar una semana. La piel se inflama alrededor del punto que muerde este insecto. Hace unos años que se detectó la presencia de esta especie en las riberas del Ebro, en los alrededores de Zaragoza. Desde finales de la primavera y durante el verano se dispara su población y también los casos por sus mordeduras, lo que se ha apreciado este año, desde mayo, en las consultas de urgencias y en las farmacias.
El Ayuntamiento de Zaragoza ya tuvo que fumigar hace casi dos meses para prevenir una plaga a la que no se ha puesto freno y contra la que tratan de luchar también desde los servicios sanitarios y medioambientales del Gobierno aragonés, así como técnicos de la Universidad de Zaragoza e incluso personal especializado del Ejército, que hace escasos días recogieron muestras para estudiar estos insectos, evaluar su proliferación en el Ebro y diseñar planes para frenar su expansión.
Ahora es el Ayuntamiento de Utebo (Zaragoza) el que también ha decidido tomar cartas en el asunto. Va a complementar las actuales fumigaciones y a llevar a cabo una campaña informativa con las medidas que se deben tomar para paliar este problema de salud pública.
La Concejalía de Salud ha realizado un estudio medioambiental para el control de insectos y simúlidos (mosca negra), que pretende complementar las habituales campañas de fumigación municipales. Desde este Ayuntamiento se asegura que la mosca negra se ha convertido en un problema de salud pública, que se ha dejado notar en el aumento del gasto en consultas y en fármacos.
La mosca negra ha proliferado en las márgenes de cauces de la ribera del Ebro. Su hábitat preferido son las zonas húmedas en las que abunda la hierba. Y cuando más activa está, y más muerde, es por la mañana y al caer la tarde. Vuela a baja altura, así que donde más ataca es a las piernas.






