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La exprovincia serbia de Kosovo dio hoy un paso más hacia la plena soberanía, al anunciar el llamado Grupo Internacional de Supervisión de Kosovo (GIS) que terminará en septiembre próximo sus actividades de vigilancia. Este grupo de 25 miembros -entre ellos una veintena de países europeos, incluida Turquía, y EEUU y que apoyan desde el inicio la soberanía kosovar- se reunió este lunes en Viena para poner punto final a la llamada «independencia tutelada» de Kosovo, declarada en febrero de 2008 en contra de la voluntad de Serbia.
Tanto el primer ministro kosovar, el exguerrillero Hashim Thaçi, como el ministro de Exteriores austríaco, Michael Spindelegger, calificaron el día de hoy de «histórico» para Kosovo. El GIS ha supervisado hasta ahora que la independencia siga los pasos del denominado «Plan Ahtisaari», que lleva el nombre del mediador de la ONU y expresidente finlandés Martti Ahtisaari y que prevé un Estado democrático multiétnico con un elevado grado de protección y descentralización para la minoría serbokosovar.
Thaci llama a los serbios de Kosovo a integrarse en el nuevo Estado
Sobre este conflicto, que sigue sin resolverse, el representante internacional civil para Kosovo, el holandés Pieter Feith, destacó este lunes su confianza en que pueda solucionarse pronto. «La solución se basará en tres pilares: no a la violencia, no a la división del país y no terminar como un conflicto congelado», dijo Feith.
Continuará la presencia internacional
A pesar de lo anunciado este lunes, la comunidad internacional permanecerá en Kosovo con una fuerte presencia sobre el terreno, tanto en la esfera militar como civil. La Fuerza para Kosovo (KFOR), liderada por la OTAN, mantendrá más de 5.000 soldados para garantizar la seguridad, mientras que la Unión Europea (UE) seguirá con su misión civil Eulex hasta mitad de 2014 para dar apoyo a la construcción de un Estado de derecho.
91 países han reconocido la independencia de Kosovo, entre ellos 22 de los 27 de la UE
En 1998-1999 Kosovo fue escenario de la última gran guerra balcánica del pasado siglo, que terminó en el bombardeo de parte de la OTAN contra Serbia y la consiguiente administración internacional de ese territorio. Casi una década más tarde, Pristina declaró el 17 de febrero de 2008 su independencia, en contra de la voluntad expresa de Serbia.















