En Vídeo
En imágenes
Cruzamos medio mundo desde Sidney, la patria chica de los Easybeats a los que recibimos la semana pasada, y volvemos a Londres para encontrarnos con otro de los grandes nombres del pop inglés de los primerísimos 60: The Pretty Things, también conocidos como «los primos más feos de los Rolling Stones». De hecho, los Pretty y los Stones compartieron inquietudes, instrumentos, locales de ensayo, estudios y amistades en sus orígenes.
Aunque los Pretty Things, cuyo nombre es un homenaje a Bo Diddley, nunca llegaron a la primera línea de los Beatles, los Kinks, o los Rolling, sí despacharon algunos sencillos y elepés de interés. Sus dos primeros álbumes llegaron en el mismo año, 1965. Para empezar, «The Pretty Things», y luego «Get The Picture», con piezas genuinas como «Don’t bring me down» y «Honey I need». Antes ya habían lanzado un potente sencillo de debut con «Rosalyn», una pieza de Jimmy Duncan, y «Big Boss Man» en la cara B.
Una noche en la ópera-rock
Como muchas bandas por aquel entonces cayeron en las redes de la psicodelia y lo sinfónico en «Emotions» (1967). Hasta se cree que fueron los pioneros en grabar la primera ópera-rock de todos los tiempos,«S. F. Sorrow» (1968), que sería una gran influencia para«Tommy»de Pete Townsend y los Who de un año después.
No contentos con la psicodelia y la ópera, y tras el abandono de Dick Taylor, su fundador, se adentraron en la oscura senda del rock sinfónico, y no en balde, pues publicaron en 1970 «Parachute», que fue designado Disco del Año por la revista Rolling Stone.
Esporádicamente, el grupo ha vuelto a reunirse, a grabar y actuar, pero sin mayor trascendencia.






