Madrid

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«¡Que sí, que somos leyenda!»

El 4-0 del España-Italia ha dejado ronca a la ciudad. Más de 50.000 eran los congregados en la explanada del Bernabéu, Castellana y Concha Espina

Día 02/07/2012 - 00.37h
AFP

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No lo hemos intentado, lo hemos conseguido. La eternidad. Y ahora, a celebrarlo a Cibeles, porque, como decían algunos en la Fan Park, «que Espana sienta que estamos orgullosos de ella».

La euforia se desató entre los aficionados que seguían en directo el partido España-Italia de la final de la Eurocopa desde las pantallas gigantes emplazadas en el paseo de la Castellana. La afición se quedó ronca la hora y media de infarto que duró la contienda. Aunque la fiesta había comenzado mucho antes. Era como si una premonición multitudinaria supiera que España se iba a alzar con la tan deseada victoria del torneo.

Si el primer gol, de Silva, sonó a traca valenciana, con una ristra de petardos; el segundo, en el minuto 42, obra de Alba, sirvió de excusa perfecta para entonar el ya imprescindible «¡Yo soy español, español, español!».

Enloquecieron. Tras el primer gol, Madrid se estremeció. Las decenas de miles de personas repartidas en la Fan Park, junto al Bernabéu, se convirtieron en una masa homogénea roja y amarilla que celebraban el comienzo del triunfo.

Kiev parecía lejos, pero los que han estado esta tarde en la Fan Park han intentado hacerles llegar todo el calor a los jugadores de nuestra Selección. Los policías, sanitarios y personal de limpieza —un total de casi 500 en el dispositivo— procuraban que los madrileños viviesen sin incidentes la jornada. Eso sí, algunos de ellos han reconocido que celebraban los goles «como los que más». 

El «Que viva España» protagonizó el comienzo de la segunda parte, en la que los jugadores no quisieron pecar de confiados. Para eso ya estaban los aficionados: «Somos leyenda», gritaba un adolescente mientras saltaba. Como él, muchos otros se han mantenido «orgullosos» de la Selección. «Ciao, Italia, ciao», bromeaba un aficionado cuando Iker mostró su elegancia a la hora de conquistar la portería.

Partido limpio. Sin prórrogas, penaltis ni disgustos. Aunque sí con cuatro «golazos», el tercero cuando apenas faltaban ocho minutos del final, salido de la bota del «Niño Torres». Y el de Fuenlabrada tuvo tiempo de darle a Mata un pase de oro y cederle el cuarto tanto para nuestro equipo cuando apenas quedaban 120 segundos para el minuto 90. España se salió, y los congregados alrededor de las pantallas gigantes de la Fan Park no lo olvidarán.

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