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Acuden dirigentes de España, Italia y otros dos países más de la Unión Europea
La actitud de condena y repulsa de la Unión Europea por el encarcelamiento de la ex primera ministra ucraniana, Julia Timoshenko, no ha logrado ser lo suficientemente contundente como para evitar que las máximas autoridades de España e Italia acudieran hoy a presenciar la final de la Eurocopa entre sus dos selecciones.
Y eso teniendo en cuenta que en el palco de autoridades se encuentra, no sólo el primer mandatario ucraniano, Víctor Yanukóvich, a quien la oposición acusa de ser el responsable directo de la situación que padece Timoshenko, sino también el presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, a quien EEUU considera el “último dictador de Europa” por sus continuas violaciones de los derechos humanos. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy y su homólogo italiano, Mario Monti, no obstante han escrito una carta conjunta a Yanukóvich intercediendo por Timoshenko y será entregada mañana por vía diplomática.
Don Felipe de Borbón y Monti, se han sentado a uno y otro lado del presidente de la UEFA, Joseph Blatter. Rajoy también ha conseguido esquivar la proximidad de Yanukóvich y Lukashenko. Tiene a derecha e izquierda al presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, y al máximo dirigente polaco, Bronislaw Komorowski. Yanukóvich se ha puesto junto al presidente de la FIFA, Joseph Blatter.
Están también el jefe del Gobierno polaco, Donald Tusk, el primer ministro húngaro, Viktor Orban, y el presidente de Georgia, Mijaíl Saakashvili. En total están representados al máximo nivel cuatro estados de la UE (España, Italia, Polonia y Hungría) y tres de la antigua Unión Soviética.
«Posición clara»
A ninguno de los partidos de la Eurocopa 2012 jugados hasta ahora en Ucrania había asistido un solo jefe de Estado o de Gobierno de la Unión Europea. Tampoco acudieron ministros, salvo el de cultura danés, Uffe Elbaek. A los encuentros jugados por España en Donetsk en cuartos de final y semifinales contra Francia y Portugal el único representante oficial español presente fue el embajador en Kiev, José Rodríguez Moyano.
Por eso, según declaró hace unos días el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, España ha dado una señal “suficientemente clara y significativa” sobre su posición en relación con el caso Timoshenko. “Creo que es mi obligación” apoyar a la selección española en Kiev, dijo Rajoy esta semana.
Timoshenko, que se encuentra hospitalizada y contra quien se ha iniciado un nuevo proceso por apropiación indebida de fondos y fraude fiscal, cumple una condena de siete años de cárcel por firmar con Rusia un contrato de gas considerado perjudicial para los intereses de Ucrania. La “dama naranja” fue golpeada en la prisión el pasado mes de abril. Se puso por ello en huelga de hambre y tuvo que ser finalmente internada en el Hospital Clínico de Járkov. La oposición considera que la Justicia está “domesticada” por el poder y que la persecución que sufre Timoshenko encierra motivos políticos exclusivamente. En el palco de honor se han dejado ver magnates como el ruso, Román Abramóvich, dueño del Chelsea, y el ucraniano Rinat Ajmétov, propietario del Shajtar de Donetsk.













