Aunque parece que ha pasado mucho más tiempo, hace solo poco más de una semana se cumplía el primer año del Gobierno de PP en la región
El cambio de gobierno en Castilla-La Mancha representó todo un hito tras 28 años de hegemonía absoluta socialista, pero para el PP su llegada al poder se produjo en el peor momento económico que se recuerda en España. Esa dificultad ha marcado, como no podía ser de otra manera, este primer año, complicadísimo en todos los aspectos para cualquier gobierno. Medidas duras de ajuste en todos los sectores ha sido la receta para intentar salir del atolladero. Una apuesta arriesgada, pero que para el Ejecutivo castellano-manchego es ineludible. La presidenta, María Dolores de Cospedal, lo cree así con firmeza, porque será el principio para alcanzar la recuperación.
-Tras un primer año tan intenso ¿sería capaz de resumir en estas primeras líneas el balance de su primer ejercicio de gobiernor?
-Creo que hemos cumplido los objetivos que nos planteamos. Este primer año, el Gobierno regional ha puesto sobre la mesa un diagnóstico claro y real de la verdadera situación económica de la región y ha adoptado las medidas necesarias para devolver la salud financiera a Castilla-La Mancha, una región que tenía el mayor déficit y la mayor deuda por habitante de toda España. Por eso tuvimos que poner en marcha, de manera inmediata, el Plan de Garantía de los Servicios Sociales Básicos, para garantizar la prestación de una sanidad y una educación de carácter público, universal y gratuito. También hemos aprobado leyes de un importante calado para el presente y el futuro de Castilla-La Mancha como la Ley de Apoyo a Emprendedores, PYMES y Autónomos; la Ley de Autoridad del Profesorado y la primera Ley de Presupuestos real, veraz y transparente, que ha tenido esta tierra en los últimos años. No obstante, el paro sigue siendo la principal preocupación de este Gobierno y nuestro objetivo es trabajar para cambiar la tendencia de destrucción de empleo por la de la creación de puestos de trabajo y riqueza en esta región. En definitiva, creo que hemos sentado las bases para la recuperación y el despegue económico de Castilla-La Mancha
-¿Cuándo se dio cuenta de que no había otro camino que tomar que el del ajuste y la austeridad?
-La labor de un buen gobernante siempre debe estar sustentada en los principios de austeridad y transparencia en la administración del dinero público. Si se ha cometido un error en los últimos años, ha sido el de gobernar y gastar pensando en el hoy y no en el mañana. Si mis predecesores hubieran administrado el dinero de todos con el mismo celo que el suyo propio, seguro que ahora no estaríamos en la situación en la que nos encontramos. Por tanto, mi compromiso con los ciudadanos siempre ha sido gobernar con sensatez y gastando el dinero público de manera responsable, tanto ahora que la situación económica es difícil como en los tiempos de la recuperación, que, no lo duden, llegarán.
-¿Qué sensación tenía cuando continuamente aparecía en la prensa que Castilla-la Mancha tenía la mayor deuda de las comunidades de España?
-La misma que la mayoría de los castellano-manchegos. Mucha indignación al comprobar que el dinero de todos se ha derrochado a manos llenas, incluso cuando las familias y las empresas ya estaban haciendo grandes sacrificios para sobrellevar la crisis. Y también estupefacción ante las reacciones y las declaraciones públicas que, aún a día de hoy, continúan realizando quienes nos han traído hasta aquí.
-¿Ha sido Castilla-La Mancha una adelantada en el marco nacional a la hora de tomar medidas que eran obligadas?
-En muchos casos sí, porque la situación que nos encontramos a finales de junio era crítica. Castilla-La Mancha tenía el dudoso honor de ser la comunidad autónoma más endeudada de España con 160.000 facturas sin reconocer, por valor de 2.918 millones de euros, que estaban sin pagar; con un déficit del 6,4%, soportando una tasa de paro superior a la media nacional y con los servicios sociales básicos al borde de la quiebra. Me gustaría recordar que en plena campaña electoral, un mes antes de que entrásemos, el PSOE sólo reconocía 700 millones de deuda no reconocida. Menos de un cuarto. A mí, personalmente, mentir en estos asuntos me parece de una enorme gravedad. De todas maneras, las políticas para frenar la crisis no deben verse como una carrera de fondo por ver quien toma antes una u otra medida. Los gobernantes tenemos que gestionar la realidad que encontramos y no la que nos gustaría encontrar. Incluso el anterior Gobierno de España, del PSOE, prohibió al Gobierno de Barreda acudir a los mercados para financiarse. Ante estos preocupantes datos, claro que Castilla-La Mancha ha sido una de las primeras comunidades autónomas a la hora de adoptar importantes decisiones en materia de ahorro económico, lo contrario habría sido una insensatez.
-¿En qué nos ha beneficiado esto?
-La rapidez con que ha actuado este Gobierno nos ha dado algunos respiros que nos hacen pensar que vamos por el buen camino. Hemos logrado reducir el déficit a finales de 2011; el Gobierno de España nos ha levantado el veto de endeudamiento; hemos podido acogernos al plan de pago a proveedores y, además, hemos sido capaces de cumplir con los objetivos de déficit en el primer trimestre.
-Es consciente de que estas medidas han levantado mucha contestación en diversos sectores y de que las seguirán levantando ¿qué mensaje les envía?
-Creo que los buenos servidores públicos son los que dicen la verdad y los que toman las decisiones que consideran mejores para los ciudadanos, aún a riesgo de que resulten impopulares. Nosotros, en Castilla-La Mancha, estamos adoptando las medidas necesarias para lograr el crecimiento económico y la generación de empleo, y pensando en el futuro de nuestros jóvenes y no en términos políticos. También creo que los ciudadanos están haciendo gala de una gran responsabilidad, algo que yo les agradezco profundamente.
-¿Entiende las protestas en la calle?
-Todo el mundo está de acuerdo en que hay que ahorrar y hacer ajustes. Sin embargo, cuando esto nos afecta personalmente, hay personas a las que les duele y les parece mal. Es humano, pero tenemos que ser conscientes de que estas medidas son la mejor garantía de futuro. Vivimos en una democracia y cada uno es muy libre de expresar en la calle sus opiniones, siempre que sea sin alterar el orden público y respetando el ordenamiento jurídico. Lo que me parece intolerable es que los causantes de esta situación, los que estaban en el peor gobierno de la historia de esta región y de todas, en vez de exigir responsabilidades a sus dirigentes, les ha seguido apoyando para que sigan en puestos de responsabilidad, todos esos, a los que debería dar vergüenza salir a la calle por el desastre que nos han dejado, sean los primeros en ponerse a la cabeza de la manifestación y se agarren a la pancarta para criticar a un Gobierno que se ha visto obligado a tomar estas decisiones para garantizar los servicios sociales que ellos han dejado al borde de la quiebra. Ese cinismo me parece intolerable y vergonzoso.
-¿Cuál de esas medidas ha sido para usted la más dolosa de tomar?
-Para ningún gobernante es agradable decir que no hay dinero y que sólo se pueden emplear los fondos públicos en lo verdaderamente imprescindible. Para mi fue difícil pedir a los empleados públicos un esfuerzo en su salario. No obstante, ese esfuerzo no será permanente. Es una situación coyuntural que pasará lo antes posible.
-¿De cuánto tiempo podemos estar hablando?
-Tengo plena confianza en que saldremos de esta situación más pronto que tarde, pero desde luego, como muy bien saben los ciudadanos, los problemas no se solucionan solos y las consecuencias de tantos años de gasto sin control no se arreglan en unos meses. Pero espero que terminemos la legislatura con una situación financiera más estable y saneada.
-Uno de los debates generales se basa en que no todo debe ser recorte, sino también aplicar políticas de incentivación económica y laboral ¿cuál es su opinión?
-Mire, creo que el debate que contrapone la austeridad al crecimiento económico es una falacia que sólo interesa a aquellos que no han sabido gestionar en momentos de bonanza, a los que han dejado al país y a esta comunidad como un solar, en términos económicos. Esa incentivación de la que me habla sólo se consigue de dos formas: contribuyendo a que fluya el crédito entre particulares y empresas, y adoptando todas las medidas necesarias para ayudar a los emprendedores, que son los que, de verdad, crean riqueza y empleo. Para conseguir esto la austeridad resulta imprescindible porque, sólo si somos capaces de demostrar que sabemos administrarnos y reducir el déficit y la deuda, recuperaremos la confianza en nosotros y podremos proyectar la imagen de solvencia y de seriedad necesaria para poder acceder al crédito.
-En este año ha visitado muchos lugares y se ha reunido con mucha gente ¿qué le dicen? ¿con qué mensaje se queda?
-En general, los castellano-manchegos me transmiten su preocupación por la situación y por el presente y el futuro de sus hijos, como no podía ser de otra forma, pero también me trasladan mensajes de esperanza en el futuro. Y con eso me quedo, con la idea de que los ciudadanos están convencidos de que, con trabajo y esfuerzo, vamos a salir de ésta. La frase que más escucho y más he interiorizado es la de que «por favor, utilice bie n nuestro dinero». Y eso hacemos.
-¿Por qué hizo su primera remodelación del Ejecutivo?
-Pues porque el Gobierno de Mariano Rajoy consideró que Jesús Labrador, que tenía la responsabilidad de la Consejería de Presidencia y Administraciones Públicas, era la persona más adecuada para representar al Gobierno de la nación en Castilla-La Mancha. Una decisión con la que coincido plenamente y que, para mí, supone un gran orgullo porque creo que está haciendo una labor magnífica y colaborando conmigo de otra manera: coordinado la tarea de las dos administraciones. Simultáneamente, se dio la circunstancia que el consejero de Economía y Hacienda se vio obligado a abandonar su puesto por una enfermedad que le impedía ejercer con normalidad su cargo durante muchos meses. Fue una gran pérdida, aunque lo primero, evidentemente, es la salud. Y yo le agradezco mucho la labor que hizo.



