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«Nos vamos con dignidad y orgullosos. Y nos vamos reafirmándonos en todo lo hecho, sabiendo que todo nuestro camino ha tenido el mismo objetivo».
La crónica del adiós de los «díscolos» de Aralar no ha podido producirse en un contexto más simbólico: un debate parlamentario sobre la muerte digna. Los tres parlamentarios expulsados por el partido de Patxi Zabaleta por oponerse a la alianza estratégica de los suyos con Batasuna en Amaiur, se han despedido este jueves del Parlamento de Vitoria arremetiendo contra el fondo y las formas de sus ya excompañeros.
«Nos han expulsado sin ni siquiera oírnos», ha recordado Mikel Basabe, quien junto a la portavoz Aintzane Ezenarro y Oxel Erostarbe abandonan su actividad en el grupo de Aralar forzado por la dirección de Zabaleta.
En velada crítica a la nueva coalición, Basabe ha reivindicado el trabajo de sus compañeros en la búsqueda de «acuerdos», demostrando «flexibilidad», pese a las «diferencias» con el resto de fuerzas políticas de la Cámara, pero siempre desde su profunda convicción de rechazo a la violencia.
Hace cuatro meses, el respaldo de los «críticos» de Aralar a la creación de un foro «por la paz» en el Parlamento, en el que no está Batasuna —sin representación actual—, y que fue respaldado por el PNV, el PSE y el PP, motivó la expulsión fulminante de Ezenarro y sus dos compañeros. Una decisión que dejó de relieve el profundo cisma que vive el partido de Zabaleta, que después de separarse de la vieja Batasuna —por no rechazar a ETA— y fundar Aralar en 2001, ahora ha vuelto a la sombra de sus antiguos compañeros, a través de Amaiur.





