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SIN aparente pacto previo y sin que nadie lo esperara, Juan Vicente Herrera y Óscar López fijaron ayer una postura de Comunidad en defensa del sector del carbón y en contra del drástico recorte de las ayudas sentenciado para este año. El presidente de la Junta volvió a decir lo que piensa sin miedo a contravenir la «inamovible» decisión del Gobierno de Rajoy y con el único objetivo de hacer reflexionar «in extremis» al ministro Soria. Sabe, como todos, que eso es un imposible, pero, aún así, no teme reprimendas de su partido (a todos los dirigentes populares se les exige estos días desde Génova máximo apoyo a los ajustes) y opta por colocarse de parte de un sector que siempre ha sido estratégico para la Comunidad. El pleno de las Cortes regionales de ayer fue algo más que un cara a cara entre los dos líderes políticos. Sirvió para marcar una unidad de acción más necesaria que nunca en estos momentos, así como para dejar claro que Castilla y León está con los mineros más allá de los corsés políticos que imponen los partidos. Pero si hay un político que se la juega con el carbón es Herrera. Y es que a pesar de lo espinoso que es este tema en el seno de su partido, no da su brazo a torcer y, al contrario de lo que hiciera López durante la pasada legislatura, no le duelen prendas en pedir al Gobierno que «rectifique». Más no puede hacer, y más tampoco se le debería exigir.





