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Iria García Bouza acudió el lunes por la mañana a la comisaría de Narón para conocer las medidas de alejamiento dictadas contra su expareja el viernes. Horas después, la joven de 28 años moría acuchillada presuntamente por él. El presunto asesino también había sido citado. Pero su caso no se consideraba de riesgo extremo «porque está para otro tipo de supuestos, sobre todo en los que hay agresión física y continuada, que no es el caso», explicó ayer el subdelegado del Gobierno en La Coruña, Jorge Atán. «Se hizo todo lo que se tenía que hacer», ratificó el delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez.
El hombre fue detenido la madrugada del martes, pues tras los hechos de los que se le acusa había huido a pie. Tenía antecedentes penales por tráfico de hachís y cocaína y había sido condenado por el robo de unos caballos, informa Ep. A principio de junio de 2011, Iria, que trabajaba en una panadería, le denunció, pero no pidió medidas de protección. Aunque no constaba maltrato físico, había «amenazas y coacciones», indicó Juárez. Hasta la semana pasada «no hubo más conocimiento de la situación». Entonces, volvió a denunciarle y fue cuando se iniciaron diligencias judiciales.
«Merodeaba por la casa de la joven e intentó entrarle en la vivienda», aseguran los vecinos, que este martes guardaron cinco minutos de silencio en su pueblo y que terminaron en un largo aplauso de condena.
El de Iria es el vigesimosexto caso de violencia de género en 2012. Solo cuatro de las víctimas habían denunciado a sus agresores.





