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Después de recorrer un trayecto de 27 kilómetros bajo «un sol de justicia» los mineros de León, Palencia y Asturias que integran la «III Marcha Negra» llegaron ayer a León, donde fueron recibidos entre gritos de ánimo por vecinos y familiares. A medida que pasan los días comienzan a sentir «el cansancio normal tras recorrer un trayecto largo», sin embargo, tras concluir su quinta etapa aseguraron que están cada vez «más convencidos» y con «más fuerzas» para «llegar hasta el final». De hecho, amenazaron con «quedarse» en la línea de meta, Madrid, si el Gobierno para entonces no ha resuelto el conflicto.
«Nos gustaría no tener que ir a Madrid porque el ministro Soria nos dé una solución antes», apuntó uno de los caminantes. «Lo que queremos es ir a nuestras casas y volver a trabajar», recordó otro. Pese a esto, los dos coincidieron en señalar que, a lo que ninguno está dispuesto, es a «callar» a la hora de defender un empleo que consideran que les «pertenece» ni a «aceptar que nos roben».
La marcha salió sobre las 9.30 horas de la mañana de ayer de La Robla con destino a León y, por el camino, los trabajadores se mostraron «muy emocionados» por la respuesta de la gente. «Nos llaman valientes y nos piden que llevemos nuestra lucha adelante, que es más de lo que esperábamos», afirmó uno de los mineros. Además, se mostraron sorprendidos por la «solidaridad» de algunos leoneses «que nos animan y nos ofrecen lo que tienen».
Los aplausos de la gente se mezclaron ayer con palabras de apoyo a los caminantes en su entrada en León, donde encontraron «un respaldo mucho mayor del que todos esperábamos», indicaron. La columna de mineros discurrió por la ciudad y se detuvo a las puertas de la Diputación provincial, donde pudieron visitar a los seis compañeros que están encerrados en la sede de la institución desde el pasado 4 de junio.
Los mineros que integran la «III Marcha Negra» pasaron la noche en el pabellón Margarita Ramos de León, donde pudieron descansar y reunir fuerzas para emprender una nueva etapa de su camino, la que hoy los llevará a Villalobar, la siguiente parada dentro su ruta. Para hacer más llevadero el recorrido, los trabajadores intentarán esquivar las altas temperaturas madrugando «un poco más» de lo normal.
Admitir una merma del 30%
Por otro lado, los empresarios mineros de Aragón aseguraron que aguantarían «el golpe» y podrían hacer un esfuerzo si las ayudas en lugar de bajar un 63 por ciento se redujeran en un treinta por ciento, en sintonía con el ajuste presupuestario del departamento de Industria. Así lo expuso ayer la presidenta de dicha comunidad, Luisa Fernanda Rudi, tras reunirse con los empresarios que reclamaron, además, para aceptar la merma de ayudas, que ésta se compense autorizando la producción de más toneladas subvencionadas.







