La Confederación Hidrográfica del Tajo, Señor, Señor, ¿por qué no se llamará Confederación Hidrográfica siempre a favor del Levante?, aprueba el trasvase de 114 hectómetros cúbicos a los frutales de Murcia, desde los pantanos de aguas limpias de Entrepeñas y Buendía, en el que se anticipa como el verano más seco de los últimos 20 años.
Toda la reserva hídrica para el río Segura, y por Castilla-La Mancha, que es por donde discurre el exiguo caudal del río Tajo, en cuentagotas de un derrame de agua para que los tomates y las sandías de nuestra región adquieran tamaño diminuto porque el regadío no depara otros volúmenes.
Cerca de 40 años aguantando las exigencias partidistas de la susdicha Confederación y siempre los perjudicados los mismos, y eso a pesar de que el trasvase fue una luminosa idea de Francisco Franco, también denominado Caudillo de España. Curiosamente es lo único que se respeta del pasado gobierno dictatorial, porque ni estatuas quedan del general por el mapa nacional.
Pero oigan, el turismo de Valencia, Murcia y Almería, tiene primacía junto a los cientos de campos de golf, piscinas, regadíos varios, y otras excelencias que dependen del agua ajena, porque demostrado queda que en la hora de enriquecer a una región en detrimento de otra siempre se alzan con la victoria los que tienen los políticos más poderosos e inteligentes. Y cada cual que saque las conclusiones pertinentes.
El río Ebro es para el uso y disfrute de tan solo sus localidades ribereñas, aunque sobre agua a manta, pero el río Tajo tan solo beneficia a la costa levantina, aunque el secarral castellano se tueste como si pasara por la incineradora. Cosa de los listos sobre los más tontos, que por cierto estos últimos somos nosotros.







