Es algo con lo que va a tener que vivir para siempre. A un tipo como Cristiano Ronaldo, que levanta más antipatias que simpatías por su encendido carácter, le van a estar buscando siempre las cosquillas. Sucedió también en Donetsk. Entraba la expedición portuguesa en su hotel cuando un grupo de españoles le coreó eso que tanto le molesta de “Messi, Messi”. Esta vez el luso no reaccionó, pero en su gesto y mirada se notó que no le gustó un pelo.
El problema del jugador portugués es que cada vez que va a un campo y se lo gritan, él responde y se nota que lo hace especialmente molesto. Es por eso que los rivales, al ver que le hacen daño con el grito, se lo espetan encima cada vez que puede. Mañana en el campo tendrá otra buena ración del jugador argentino.






