La educación es un derecho adquirido por ley y reflejado en nuestra Carta Magna, que los dirigentes de este país tienen la obligación de garantizar a sus ciudadanos
Un padre que vive en la localidad de Yeste, en Albacete, nos ha mandado una carta que ha remitido al Consejero de Educación, D. Marcial Marín Hellín, oriundo también de Albacete, sobre las últimas decisiones que se han tomado en nuestra comunidad con respecto a la educación y los recortes, como son el cierre de los CRAs, la eliminación de algunas rutas escolares, la supresión de modalidades de bachillerato, y la eliminación de aulas de infantil en algunos pueblos y ciudades de la región, con la preocupante consecuencia del aumento generalizado de la ratio en las aulas.
La problemática de este pueblo, como el de muchos de Castilla la Mancha, es la difícil situación geográfica y el precario acceso de los habitantes de muchos pueblos a los centros educativos más cercanos. Se plantea la opción del abandono educativo de sus hijos y dice literalmente: “Estamos abocados a la muerte educativa de nuestros hijos y con ello, probablemente, a la muerte existencial de todo un pueblo”. Pide al consejero que visite su localidad y sea consciente in situ de lo que realmente ocurre en estos pueblos, porque la política que se está llevando en este país parte de unos despachos donde sólo somos números o simplemente gastos. No somos ciudadanos, sólo somos problemas.
Creo que esta carta es un grito desesperado, una súplica, una advertencia o el anuncio de un pueblo asfixiado que clama y reclama el derecho primordial de toda persona a una educación.
La educación es un derecho adquirido por ley y reflejado en nuestra Carta Magna, que los dirigentes de este país tienen la obligación de garantizar a sus ciudadanos. La educación es el arma de los pueblos contra la pobreza y el embrutecimiento de los seres humanos. Es la vía hacia el progreso. La educación pública es uno de los componentes básicos de socialización de los más desfavorecidos.
Hagan recortes, minimicen los gastos; sí, lo sabemos es necesario, pero no maten a los pueblos porque son la base de la sociedad, son el sustento del país y son los que les dan a ustedes señores dirigentes la opción de seguir. Este país tiene una gran capacidad para el sufrimiento pero les aconsejo que no se excedan, porque todo tiene un límite y ese límite no está muy lejos.







