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El plenario de líderes presentes en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, Río+20, aprobó esta noche con una salva de aplausos, el documento oficial del evento titulado "El futuro que queremos", sin alteraciones al borrador discutido por los delegados de los 190 países participantes, y que había sido ampliamente criticado por ONGs y activistas de movimientos sociales.
"Sin ninguna objeción, el documento ‘El Futuro que queremos’ está aprobado", dijo el embajador brasileño Luiz Alberto Figueiredo, líder de las negociaciones en la redacción del documento, que dirigió la plenaria y la ceremonia de clausura de la Rio+20. El documento final está disponible en el enlace: , con una versión en español.
A pesar de la frase de Figueiredo, la aprobación fue recibida con objeciones de la Unión Europea que esperaba un documento más ambicioso. Helle Thorning- Schmidt, presidente del consejo de la Unión Europea y primera ministra de Dinamarca, declaró horas antes de la clausura que esperaba un texto más ambicioso, con metas operacionales y un cronograma para temas de energía sostenible, agua, seguridad alimentaria. La danesa también pidió que el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) se convierta en una agencia especial de la ONU, una de las divergencias de la UE en el documento final, que fortalece la entidad, pero no la independiza.
Estados Unidos felicitó el documento final, pero cuestionó la substitución de la frase “derechos reproductivos” de la mujer por “salud reproductiva”. El cambio habría sido realizado por presión del Vaticano, que tenía un observador en el evento, y les quita a las mujeres el derecho de decidir sobre el tema. “Para que podamos alcanzar nuestras metas, tenemos que asegurar los derechos reproductivos”, dijo la secretaria de Estado, Hillary Clinton, líder de la delegación estadounidense.
“Rechazamos la economía verde como un nuevo modelo, así como la privatización de la naturaleza”, informó la delegación boliviana, que propuso diferentes mecanismos para el desarrollo sostenible de cada país, garantizando la soberanía nacional.
Otras divergencias que debilitaron el texto fueron la derribada de un fondo de ayuda a los países pobras para acciones sostenibles, del Plan de Rescate de los Océanos y la falta de definición de los Objetivos del Milenio, que se postergó para el 2014.
Las ONGs y activistas de movimientos sociales presentes en la Cumbre de los Pueblos, un evento paralelo a la Rio+20, realizaron manifestaciones de protesta y le comunicaron su frustración al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. “La principal falla de la Río+20 es no interconectar las cuestiones social, ambiental y económica. Falta ambición y liderazgo político”, declaró el director internacional del Greenpeace, Kumi Naidoo. La Cumbre de los Pueblos, que discutió acciones para una economía verde con preocupaciones sociales y ambientales, reunió más de 80 mil activistas esta semana en Río de Janeiro. Una de las principales críticas de los activistas es que no fueron invitados a participar realmente de las discusiones.















