En Vídeo
En imágenes
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, habló abiertamente por primera vez sobre la tortura que sufrió durante la dictadura de su país, cuyos detalles crueles y escalofriantes fueron revelados esta semana en diarios locales. Las declaraciones fueron dadas por Rousseff durante una rueda de prensa anoche, poco antes de cerrar la cumbre Río+20.
«Con el paso de los años una de las mejores cosas que me ocurrió fue no haberme dejado marcar por cualquier sentimiento por esas personas. Ni odio ni venganza, pero tampoco perdón. No hay sentimiento que se justifique sobre ese tipo de acto. Existe la frialdad de la razón», afirmó Rousseff.
«No hay sentimiento que se justifique sobre ese tipo de acto. Existe la frialdad de la razón»
Esta semana los diarios «O Estado de Minas» y «Correio Braziliense», que pertenecen al mismo grupo de comunicación, reprodujeron con exclusividad un documento de 2001, que era desconocido incluso por militantes del oficialista Partido de los Trabajadores (PT). En él, Rousseff cuenta con detalles la aterradora tortura que sufrió en una prisión de Minas Gerais en el comienzo de la década 70.
El texto describe golpes, hemorragias y choques eléctricos que le causan problemas de salud hasta hoy. «Mi arcada dental giró hacia un lado, causándome problemas hasta hoy, problemas en el hueso del apoyo del diente. Me dieron un golpe y el diente se dislocó y se pudrió (…) Sólo más tarde, cuando volví a São Paulo, (el capitán) Albernaz terminó el trabajo con un golpe, arrancándome el diente», narra Rousseff en uno de los pasajes de una larga declaración concedida al filósofo Robson Sávio, un voluntario de la Comisión de Indemnización a las Víctimas de Tortura de Minas Gerais, que sólo ahora salió a la luz.
El documento está siendo investigado por la reciente Comisión de la Verdad, instalada hace un mes por la voluntad de la propia mandataria, la primera que encara los crímenes de la dictadura desde que el país volvió a la democracia, en 1988. «Vengar, odiar, no son buenos sentimientos para nadie. Ahora se trata de pasar la página de este país y para ello creamos la comisión», afirmó Rousseff este viernes, destacando que todos los brasileños tienen el deber de no permitir que la tortura vuelva a ocurrir.
Rousseff raramente habla de este período, pero el mes pasado se fue las lágrimas al recordar en un discurso a los amigos torturados y muertos, justamente cuando instalaba la Comisión de la Verdad, que investigará en los próximos dos años los crímenes políticos ocurridos entre 1946 y 1988.










