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«Coworking»: redes e ideas para vencer la crisis

España es el segundo país europeo en el que más personas adoptan esta forma de trabajo. Consiste en un espacio en el que autónomos y profesionales independientes trabajan en el mismo ambiente, pero su actividad laboral es distinta

Día 23/06/2012 - 15.51h

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No superan los 30 años. Siete empleados de distintas profesiones –cuatro arquitectos, un arquitecto técnico, un publicista y un ingeniero– trabajan en un mismo espacio. Cada uno se dedica, de manera independiente y autónoma, a su proyecto. Sin embargo, comparten una misma idea, la filosofía «coworking».

«No sólo somos un grupo de personas con intereses comunes, sino que colectivo DU es una actitud, las ganas de hacer y seguir haciendo», explica Ricardo Morcillo, arquitecto y coworker de este espacio, inaugurado recientemente en Albacete.

El coworking es un espacio en el que autónomos y profesionales independientes trabajan en el mismo ambiente, pero su actividad laboral es distinta. Este movimiento surgió en EE.UU. para terminar con el sentimiento de aislamiento, y con la pérdida de interacción humana de algunos trabajadores autónomos, que o bien trabajaban en sus casas –con la distracción que eso conlleva–, o bien lo hacían en cafeterías.

«En estos últimos años se ha tendido hacia un reduccionismo tal, que mucha gente se ha visto forzada a trabajar de forma independiente, la mayoría ha vuelto a sus casas, lugar donde la motivación queda anulada por un modus vivendi basado en la pura supervivencia», expresa Morcillo.

El término «coworking» fue acuñado en 1999 por el estadounidense Bernie DeKoven, un diseñador de juegos y autor de varios libros, para describir el trabajo colaborativo que se hacía por la red y con los programas informáticos. En 2005 apareció la primera descripción de espacio físico con Brad Neuberg en San Francisco, cuando organizó y fundó «Hat Factory», el primer espacio de coworking.

El coworking invita a que haya una sinergia entre sus integrantes, incluso la relación entre los coworkers se compara como un gran familia: «La producción común provoca, de forma espontánea, relaciones y vínculos entre cada uno de los miembros. En DUexiste un continuo proceso de feedback entre las diversas disciplinas que permite crecer tanto a nivel profesional como intelectual; esto supone un germen de motivación», afirma Ricardo Morcillo.

Además, el coworking es un espacio propicio a que surjan colaboraciones y nuevos proyectos: «'El todo es siempre más que la suma de las partes' y así hemos obrado, huyendo del concepto de empresa y abogando por un espacio donde compaginar proyectos personales e integrales. Esta unión laboral se ejerce», explica Pablo Vizcaíno, publicista y miembro de colectivo Du.

Filosofía en continuo crecimiento

Ahora el movimiento coworking es una corriente emergente y en continuo crecimiento. En todo el mundo, hay 1.320 espacios de coworking según las últimas cifras proporcionadas en febrero de 2012 por la revista DeskMac.

EE.UU. es el país que más tiene, con 537; es decir, el 41% del espacio mundial. Pero la Unión Europea le está pisando los talones. En la actualidad hay 518 espacios activos. Alemania es el país que encabeza la lista europea con 124 coworking. El aumento de esta forma de trabajo en los alemanes va a pasos agigantados. Incluso Berlín ocupó el segundo puesto mundial, por detrás de Nueva York, arrebatandole el puesto a San Francisco. En España se está instaurando con mucho éxito; tanto es así que ocupa el segundo puesto en la clasificación europea.

Garage 30 es el séptimo espacio de coworking que se creó en el mundo y el primero en España. La tecnología e internet son su especialidad. Comenzaron en 2003 y compartieron oficina desde el primer día. «Fue una locura salir de una gran empresa y encontrarte sin recursos ni compañeros. No tenía sentido estar solo en cuanto a costes y crecimiento. Emprender es un viaje para compartir, al menos hoy», expresa Raúl Andrés, coworker de Garage 30.

Este espacio es pionero en nuestro país, y por ello siente una gran responsabilidad y compromiso: «El coworking es una oportunidad al cambio que todas las personas piden a espaldas de sus empresas. Las personas, actualmente, quieren hacer cosas pero el modelo no sirve. La revolución personal que sucede debe ser facilitada en las empresas», opina Raúl Andrés.

Para ellos, el siguiente paso es la construcción de un puente que sea nexo de unión entre talento y recursos: «Lo más importante es la incorporación del coworking dentro de las grandes empresas para compartir recursos, responsabilizarse socialmente y motivar con co-ejemplos. Cuando las empresas contraten plazas en espacios coworking mejorará la vida laboral, captará innovación y se reducirán costes. La revolución personal es global y colectiva», considera Andrés.

Y sobre todo, «la colaboración es una de las medicinas principales para combatir la crisis; hay que focalizarse en ella porque es la estrategia. El coworking es comunidad laboral y social», resalta este emprendedor.

Directorios coworking

El éxito de este espacio de trabajo ha dado lugar a varias plataformas y directorios que, no sólo impulsan esta filosofía, sino que también dan a conocer todos los centros coworking que existen en nuestro país, como Coworking Spain, o Comunidad Coworwing que nos ofrece qué «mesa» está libre; de esta manera podemos acceder a trabajar a uno de estos lugares.

En la actualidad, en España hay más de 250 espacios de coworking registrados. «Al principio pensábamos que sólo iba a estar más enfocado en arquitectos, delineantes o diseñadores, pero con el tiempo nos hemos dado cuenta que tienen cabida otros perfiles como abogados y consultores», afirma Manuel Zea, responsable de Coworking Spain.

Los perfiles de las personas que se adentran en el coworking son muy variados. Podemos encontrar desde PYMES hasta emprendedoresque dejan su trabajo para montar y gestionar una oficina coworking. «En principio los están desarrollando personas más jóvenes (desde 25-50 años). Sin embargo, en EE.UU. está más consolidado en personas más mayores (45-50 años) que se adaptan mejor», opina Zea.

Contabilizar todos los espacios coworking existentes en nuestro país es una tarea compleja porque «algunas empresas son reacias, no quieren encasillarse dentro del término. En esencia, el coworking existe desde hace mucho tiempo y estas empresas, las más soleras, ya lo hacían. Aunque saben que lo son, no quieren llamarse así», expresa Cristina Pastor, responsable de Comunidad Coworking.

Esta plataforma, la primera en España, aglutina todos los espacios y los que van surgiendo. «Los coworking se unen a esta página y una vez consiguen el espacio, mesa, se dan de baja porque ya no necesitan anunciarse», cuenta Pastor.

El crecimiento es notable. Tienen un registro de 330 espacios coworking.«En la actualidad gestionamos 50, y cada semana contactan siete espacios nuevos que se unen. En las ciudades pequeñas está creciendo mucho, y lo que queda. En los próximos años es posible que la cosa se duplique», comenta la responsable de Comunidad Coworking.

Aunque al principio se decía que trabajar en coworking era una salvación a la crisis porque se comparten los gastos de la oficina, esto no es del todo verdad porque «no hay nada más barato que trabajar desde casa. El coworking supone 600 euros al mes: 300 por ser autónomo y 250-300€ por el espacio», pero los que trabajan solos se dan cuenta que «necesitan estar rodeados de gente que apoyen y comenten sus proyectos», explica Manuel Zea, responsable de Coworking Spain.

«El coworking no es un espacio de sillas y mesas, es una filosofía de trabajo en la que lo importante son las personas, porque son el alma», expresa Zea.

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