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Madrid / cruel agresión

Detenido el marido de la mujer rociada con ácido en su restaurante

La Policía lo ha detenido por presuntos malos tratos tras una denuncia realizada por su mujer desde el hospital

Día 22/06/2012
ABC

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Özgüir Dogan, el marido de la joven rociada con ácido el pasado miércoles en Ascao ha sido detenido sobre las 19 horas de hoy en el bar que regenta en Montecarmelo. El motivo no está relacionado con la brutal agresión que sufrió su todavía mujer, Mari Ángeles Ruiz González, que ayer pidió una orden de alejamiento, sino por la denuncia que ha realizado desde el Hospital de La Paz, por presuntos malos tratos habituales.

Agentes de la Policía Nacional le han trasladado hasta la Jefatura Superior de Policía para tomarle declaración en las próximas horas.

Mari Ángeles, solicitó la orden de alejamiento sobre su marido, que aún no le ha sido cursada -en contra de lo que se dijo ayer-, a la espera de que salga del hospital de La Paz, en donde permancece ingresada y custodiada por la Policía. Es por ello, por lo que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) mantiene que la petición no ha llegado aún a ningún juzgado.

El matrimonio había iniciado los trámites de separación hacía una semana, a instancias de ella. Además, se da la circunstancia de que el hombre vive en la casa del tío abuelo de ella, en Ascao

La Policía Nacional sospecha que el ataque con ácido respondería a un encargo a algún amigo o familiar del marido. Los investigadores del Grupo VI creen, por lo tanto, la versión ofrecida por la víctima. Así Mari Ángeles aseguró que su todavía esposo, Özgüir Dogan, ambos de 29 años, no era el hombre que le arrojó el ácido en la cara con intención de desfigurarla; pero que sospechaba que alguien de su familia política o allegado sí era el autor material de la salvaje agresión. Por contra, el marido negó que él o alguien de su entorno tuviese relación con lo ocurrido.

«Vivíamos amenazados desde hace más de dos meses por una supuesta deuda que yo tengo cuando yo no debo nada a nadie. Primero me intimidaron a mí por teléfono y por escrito; de hecho, me agredieron y me lesionaron en un ojo. Después, fueron a por mi mujer», relata a ABC. Es más, alude a un tirón que sufrió su todavía mujer una noche al salir del trabajo. Cayó al suelo, se golpeó la cabeza y le robaron el bolso, con todas sus llaves.

«Son árabes y la última vez fueron muy tajantes: “la próxima vez vamos a ir muy en serio, por las malas”», y así ha sido, se lamenta este hombre oriundo de Turquía. Es la explicación que ofrece al salvaje ataque sufrido por su pareja 24 horas antes. «Me derrumbé cuando lo supe porque presenté cinco denuncias por el acoso que sufríamos», extremo que fue confirmado por la Jefatura Superior de Policía. No obstante, fuentes de la investigación no relacionan la supuesta deuda con la brutal agresión que sufrió la joven en plena calle.

«No es cierto que nos estuviéramos separando y menos aún que yo le haya levantado la mano», afirma, tajante. Se siente en el ojo del huracán y señalado por todos como culpable «sin serlo». Asegura que no puede estar tranquilo. «Ella no quiere que la vea por el estado en que se encuentra, ni tampoco me deja ver al niño: no sé el porqué. Hay un/unos desgraciados que nos están amargando la vida y yo voy a ir a por ellos», aseguró. Pero la Policía Nacional no cree que detrás de el asunto esté una venganza por una deuda del marido.

Fuentes de la investigación indicaron que están seguros de que el autor material del ataque no fue Özgüir Dogan, que carece de antecedentes policiales. Se basan en el testimonio de la propia víctima, que aseguró que vio el rostro del agresor y que no era su esposo. Dijo, además, que no conocía al sospechoso, que podría ir disfrazado con un bigote, se tapaba con una gorra y vestía una camiseta roja. «Además, si fuese por una deuda, lo lógico es que hubiesen actuado directamente contra él, y no contra la mujer», precisaron nuestras fuentes.

En el Grupo VI de Homicidios creen que el trasfondo del asunto es la separación en ciernes del matrimonio. Por ello, y tal y como la víctima dijo a los agentes, el agresor bien pudo ser un familiar o amigo del marido. Eso sí, no constan denuncias por malos tratos ni, hasta ahora, ningún tipo de orden de alejamiento sobre la pareja.

Un hombre disfrazado

El hombre, durante las cuatro horas que fue interrogado la noche del miércoles, se mostró tranquilo. Sabe que hay sospechas sobre él, incluso una de las hipótesis con las que se trabaja es que hubiese encargado la atrocidad a una tercera persona. Además, la chica decía que desde hacía unos días la seguía un hombre disfrazado, y que creía que era Özgüir. Ese alguien conocía sus rutinas -el día del ataque tenía la mañana libre-, por lo que la pudo seguir, tras llevar a su hijo al colegio, en Ascao.

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