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Ya somos mayoría, democráticamente, los mayores de edad
SORPRENDE que quienes insisten en que los dos problemas más acuciantes para Canarias son los déficits económicos en alimentación y en energía sean los mismos que se oponen a las prospecciones petrolíferas, el único medio conocido hasta ahora para poder evaluar si hay recursos que puedan explotarse para cortar la sangría económica que nos está dejando exangües a los canarios.
Y sorprende todavía más que oculten datos reales, indispensables para tomar decisiones. El sector exterior, en febrero, registró exportaciones por valor de unos 274 millones de euros, en tanto que las importaciones ascendieron a más de 1.000 millones y los totales acumulados en los dos primeros meses del año fueron de 555 millones en exportaciones y de casi 2.000 millones en importaciones, lo que significa un saldo comercial negativo de más de 1.400 millones de euros.Y el destino turístico Canarias, según datos de AENA, registró en el acumulado del año 4.283.984 pasajeros extranjeros, lo que supone un 2,62% menos respecto al mismo período del año anterior. Datos reales que hablan a las claras de nuestra situación y que pueden disuadir a los que apuntan veleidades independentistas.
Para evaluar adecuadamente nuestro déficit energético no está de más considerar que España importa, anualmente, 62 millones de toneladas de petróleo, equivalentes a 1.400.000 barriles día y que las importaciones canarias alcanzan los 5 millones de toneladas año, o sea, que en el Archipiélago se consume aproximadamente el 8% del total nacional. Si consideramos una población de 2,2 millones de residentes y unos 800.000 turistas al mes, podríamos estar hablando de una población de 3 millones de habitantes que consume, per cápita, más de lo que consumen los del resto de España.
En Canarias no hay energía nuclear, ni contamos con gas natural ni carbón. Tampoco con energía hidráulica y las renovables son insignificantes, lo que deja fuera de toda duda que nuestra dependencia del petróleo es total. Y, además, necesitamos un plus de energía para desalar el agua del mar, para el transporte aéreo y la navegación, y si bien contamos con la Refinería de Cepsa, la más antigua de España (de 1929) y aunque nominalmente Compañía Española de Petróleos y capaz de refinar los productos petrolíferos para cubrir nuestras necesidades, no es, actualmente, ni española ni canaria, sino de los Emiratos Árabes.
¿Tiene sentido que quienes se autodenominan nacionalistas y quieren ser los primeros en la defensa de los intereses canarios se opongan a unos sondeos exploratorios que son absolutamente necesarios para tener la certeza de que existe petróleo en las aguas españolas entre Canarias y Marruecos, amparados por el derecho internacional que en el Convenio Internacional de La Haya, suscrito por los Estados soberanos y en vigor, para la explotación de hidrocarburos ha establecido los límites en la mediana entre las costas?
Sería conveniente (y además necesario) que los responsables políticos nos lo expliquen, con datos reales y no con disquisiciones fantasiosas, que ya somos mayoría, democráticamente, los mayores de edad.



