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El diccionario va casi siempre por detrás de la realidad... y conste que no lo digo porque culamen haya sido admitido hoy en el DRAE, sino porque ese ha sido siempre su deber. Cuando la Academia toca el diccionario, está obligada a ir con mucho tiento, porque siempre se la acusa de algo (y cuando no lo toca a veces también). Que si machista, que si feminista, que si inmovilista, que si progre. Pero ha de estar atenta a lo que se habla en la calle. Además, disparar invectivas contra el lenguaje que se usa y se reconoce es casi como escupir a barlovento.
Cuando toca el diccionario a la Academia siempre se la acusa de algo
A una semana del día del orgullo
Y con la inclusión de las nuevas 1.697 enmiendas, la Academia Española ha mostrado buenos reflejos. De hecho, acaba de añadir una acepción a la voz «matrimonio» sobre la unión de personas del mismo sexo a una semana de las celebraciones del «orgullo». Aquí hay más que reflejos. Hay marketing de comunicación, o sentido y sensibilidad de la oportunidad estratégica. Ya nadie puede acusarles de vivir encerrados en una urna a los académicos. Igual merece hasta tener su honorífica carroza la RAE durante el desfile.
Tiene su gracia que pepero esté con peñazo, y sociata con sms, pásalo
Sorpresas en el orden alfabético del mundo
Pero el orden alfabético del mundo siempre depara sorpresas. Porque, puestas una contra otra las nuevas palabras y acepciones se producen casos muy curiosos, como pueden ver aquí.
Que después de las filtraciones de documentos en el Vaticano, la entrada «vaticanismo» está junto a «USB» parece un guiño a quienes se llevan en lápiz usb los documentos confidenciales. Que «sudoku» figure junto a «sushi» es lo más normal del mundo, etimológicamente hablando. Y ya es divertido que pepero figure junto a peñazo y sociata junto a SMS, pásalo...









