En Vídeo
En imágenes
Hay que remontarse hasta el París de Napoleón III para saber cómo y dónde nació el cartel tal como lo conocemos hoy. Espléndidas estampas de artistas como Toulouse-Lautrec, con sus escenas bohemias de la noche parisina y sus teatros y cabarets, o Jules Chéret, con sus preciosos anuncios de juguetes, inundaban las calles de la capital francesa. Suponían un soplo de aire fresco en la escena artística y sentaban las bases de lo que, poco después, sería el mundo de la publicidad.
El Museo Picasso de Málaga dedica una exhaustiva exposición a este tema. Bajo el título «El cartel europeo 1888-1938», se reúnen 175 obras de 91 artistas, seleccionadas de entre los fondos de importantes museos y colecciones privadas de Europa y Estados Unidos, por el comisario, Carlos Pérez. A partir de 1890 fueron ya muchos los artistas que siguieron la senda iniciada por Toulouse-Lautrec y Chéret. Ellos mismos presentaban sus carteles al público, sin pasar por museos ni galerías, lo que les daba mucha mayor libertad.
Publicidad y propaganda
En el periodo de entreguerras el cartel tuvo una gran evolución: ya está claramente al servicio tanto de la publicidad (el arte como vehículo para llegar a las masas) como de las ideas políticas. No es de extrañar, pues, que en la Unión Soviética adquiriese tal protagonismo. Pese a su utilización propagandística, las vanguardias rusas supusieron un impulso definitivo del cartel. Nombres como Rodchenko, Popova o Lébedev hicieron del cartel todo un ejercicio de creatividad e innovación. La crisis agudiza el ingenio. Y así debe ser, a tenor del arte tan bueno que salió de aquella época.
Fueron muchos los ismos y movimientos de vanguardia los que se aprovecharon de las infinitas posibilidades que les ofrecía el cartel. Elconstructivismo, el futurismo y el surrealismo, también La Bauhaus, se dejaron seducir por sus encantos. Lo mismo que artistas de la talla de Man Ray, Cassandre (Adolphe Mouron), Gustav Klucis, Maiakovski, Matisse, Bonnard, Alphonse Mucha, Ismael Smith, Oskar Schlemmer, Fotunato Depero, Almada Negreiros...
Michelin, Anís del Mono...
También algunos españoles, como Rafael de Penagos y Ramón Casas, de quien se incluyen en la exposición tres carteles del mítico Anís del Mono. Tan patrio como el Toro de Osborne. Historia viva de España. Y, si hablamos de iconos en el arte del cartel, no podemos pasar por alto las primeras campañas publicitarias de Michelin, dibujado por O'Galop (Marius Rossillon). Tras décadas en el olvido, hoy todos estos carteles cotizan al alza. Sus cotizaciones se han disparado. Hay un coleccionismo emergente y muy pujante de carteles.





