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El Gran Premio de Europa de Fórmula 1 aterriza en Valencia por quinto año consecutivo para dar la bienvenida al verano con un acontecimiento deportivo que se sitúa al nivel de otros que se celebran en este 2012, como la Eurocopa que se está disputando ahora en Polonia y Ucrania, o los Juegos Olímpicos que albergará Londres.
La organización de competiciones deportivas constituye una opción que las ciudades no desaprovechan. Se ha convertido en una oportunidad para disfrutar de un acontecimiento lúdico y social al que ninguna de las sedes renuncia. Nadie se quiere bajar de este bólido cuando ya ha arrancado porque garantiza múltiples ventajas.
Durante estos cuatro días, la ciudad se transforma, se respira un ambiente distinto porque vive una cita diferente, exclusiva, singular. Valencia es una de las 20 ciudades que organizan un Gran Premio del Mundial de Fórmula 1, y eso es un privilegio que la ciudad y su área de influencia tienen que aprovechar, aunque para eso es necesario que se identifique con la prueba, asumirla como propia.
Más aún si el Gran Premio se disputa sobre un circuito urbano, al que todos los aficionados pueden llegar paseando y del que al salir, una vez finalizada la actividad, pueden disfrutar de la intensa vida que ofrece Valencia. Ese es el motivo por el que aficionados de todo el mundo -más del sesenta por ciento del aforo- adquieren su entrada para ver el Mundial de Fórmula 1 en el «Valencia Street Circuit». Un circuito además, que por sus condiciones específicas y su entorno, ha sido elogiado por los pilotos.
Deportivamente es el mundial más abierto, competido, emocionante y singular de las últimas temporadas. Hay muchos pilotos con opciones de victoria, entre ellos Fernando Alonso que ya hizo podio el año pasado.
Lo tenemos, está aquí, y Valencia, los valencianos, tenemos que saber disfrutar pero también aprovechar un evento cuya audiencia televisiva supera los 500 millones de espectadores y conocen la ciudad gracias a la Fórmula 1 y al «Valencia Street Circuit».





