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TRANSPARENCIA VS DEMAGOGIAMARKETING SUICIDAHOGUERAS

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Día 21/06/2012

RECIBIMOS a Fernando Alonso con una carta diciéndole que a los vecinos de la zona del circuito no les gusta la Fórmula 1. O provocamos a Calatrava hasta que el arquitecto escribe una carta explicándose, y, cuando la caga con la explicación, le damos hasta en el carné de identidad.

Los valencianos hemos creado -qué grandes somos- la evolución del marketing viral. Nos hemos inventado el marketing suicida, que es lo mismo pero en fase grave, cercana a la muerte. ¡Bien!

Se trata de una técnica que consiste no en intentar influir sobre la realidad, sino en montar un escándalo en torno a cada realidad. Que no me gusta la Fórmula 1, pues no me conformo con no ir. Le mando una carta a Fernando Alonso y que se entere todo el mundo. Y se entera todo el mundo, porque es noticia. Y se entera el propio Alonso, que supongo que en justa reciprocidad al buen trato recibido se convertirá a partir de ese momento en un gran embajador de las virtudes de la ciudad de Valencia.

El caso de Calatrava también es para echarse a temblar con nuestra forma de ser. Y es que al margen de lo polémico que pueda ser el arquitecto, que sin duda lo es, lo que resulta llamativo es que sea aquí, en Valencia, donde le ponemos más pegas a su trabajo y criticamos con más fuerza su coste. Podíamos haber optado a sacar pecho por contar entre los valencianos (aunque sea con domicilio fiscal suizo) con uno de los arquitectos más importantes del mundo. Pero no, preferimos quejarnos de lo caro que es. Si el arquitecto fuera extremeño, le harían estatuas en todas las plazas. Aquí, preferimos criticarlo y, si da un paso en falso, machacarlo. Y lo más tremendo es que todo esto lo hacemos en plaza pública. Y gritando mucho, para que se note más y quede más claro cómo somos.

Otro asunto parecido es el que vivimos esta semana de carreras con el precio de los hoteles en la ciudad, que se ha puesto por las nubes por la alta demanda. Si a esto le añadimos las continuas reclamaciones de los taxistas para cobrar suplementos, por ejemplo, por llevar clientes a Feria Valencia o al aeropuerto, ya solo nos queda pedir a Dios que nos libre de nuestros amigos, que de los enemigos ya nos ocuparemos nosotros.

Porque me parece a mí que los hoteleros y los taxistas, como los de la carta a Alonso o los de Compromis que han llevado al limite a Calatrava, deberían ser amigos de Valencia. Y deberían ser partidarios de construir, de solventar los problemas que haya y de trasladar la mejor imagen posible de la ciudad. Y eso, desde luego, no se logra cobrando o intentando cobrar más al que está en la ciudad por cualquier evento o por negocios. Porque cada visitante es un negocio en sí mismo y una oportunidad de negocio futuro. Y si el que viene siente que le hacen pagar más por estar de paso, se va a cabrear un poco. Y bien, lo que se dice bien, no van a hablar de nosotros cuando vuelva a su casa. En fin, es lo que tiene el marketing suicida, que te da gran notoriedad momentos antes de morir.

TENGO la absoluta certeza de que nada de lo que acontece en nuestra vida política debe ser desconocido por los ciudadanos valencianos. Me rebela pensar que unos cuantos políticos, ya sean municipales, ya lo sean autonómicos firmen contratos con empresas y artistas con absoluta opacidad para los contribuyentes. Resulta que son los sempiternos paganos de las fotos, los que aportan al erario público gran parte del fruto de su trabajo, quienes tienen mejor criterio para juzgar qué les conviene y qué no. Así, cuando un alcalde sea del partido que sea decide contratar a un cantante, un escultor, un arquitecto de prestigio, o una orquesta, quienes lo pagan son los habitantes del municipio. De tal forma que la administración detrae una parte sustancial de lo que producen sus ciudadanos para destinarlo al bien común, no para despilfarrarlos.

Si los ciudadanos conocemos qué cuesta la sanidad o la educación, también tenemos derecho a saber qué cuesta cada prestación o servicio que contrata la administración. Entre otras razones, porque la transparencia es la mayor enemiga de la demagogia. Si supiéramos con certeza qué cuestan las cosas, no habría sitio para campañas merodestructivas como la que ha emprendido la izquierda contra la Fórmula 1. De tal guisa, que no sabemos qué precio estamos pagando por tener la ocupación hotelera al 100%, ni a todos los restaurantes de la contornà abriendo las veinticuatro horas del día, por primera vez. De nuevo, el modelo de gestión no está muy lejos. El Ayuntamiento de Valencia abordó y ejecutó la construcción y puesta en marcha del Palacio de Congresos de un modo ejemplar, adjetivo no predicable de toda la gestión pública de esta Comunitat. De todo lo acontecido hay que aprender y tomar nota. No más contratos secretos, no más adjudicaciones sin concursos, no más atajos, no más desviaciones presupuestarias, no más modificados injustificados y, por favor, no más improvisación que las arcas públicas no están para ocurrencias.

SENYOR pirotécnic, pot començar la mascletà! Qué ganas tenía de decirlo. No por el cargo, sino por el hecho de vivirlo. Las hogueras un año más han nacido y la mecha de los actos, hoy se ha prendido. A partir de las ocho de la tarde, Alicante vive la primera parte de la ofrenda, a su perpetua alcaldesa. Manto de claveles anual que la ciudad confecciona en mural. Abrigo de flores virginal, éste de la fiesta, punto cardinal.

Por cierto, ¿notó nuevo hoy el despertar? Como siempre sin molestar, pero puntual a su cita anual, el verano ha llegado para a todos alegrar. Por unos días olvidemos que la prima, ya tan familiar, en eso nos convierte y primos nos da en llamar. Mudemos la mirada y tengámosla fijada en el verdadero riesgo. El que supone plantar, unos monumentos, como sólo Alicante puede mostrar. A pie, en bici o coche, todos son de visitar, que hasta el 24 por la noche, tiempo hay los para contemplar. Que cuando ese día dé en emigrar, el ritual volverá y con hambre de fuego uno a uno los comenzará a devorar. Es lo que tiene Alicante, la millor terra del món, siempre fiel a su tradición. Por cierto, recuerde que la del próximo sábado es la Noche de San Juan y no el domingo. Créame, se lo dice un amigo. No sigamos en la confusión del engaño mantenida de año en año. Tal vez por la equívoca costumbre de cambiar el día de baño, a lo mejor ahí está la razón de ver, que así nos va como nos va.

Tras la ofrenda a la patrona, tú, colorido Folclórico Internacional, al itinerario vuelves por recorrido principal. Para continuar la costumbre de vivir en las calles, nuestras fiestas Oficiales.

Este año sí se disfrutará de la Fiesta, que el lunes guarda el día de la siesta.

Ya habrá tiempo, tras aparcar, de mirar si en la zona, euros hay que abonar. Aunque sea por el escaso ratito que se va estar. En superficie o subterráneo, paga oriundo y también foráneo.

Da igual cómo me la quieran presentar, hace casi 40 años me enamoró y desde entonces, también ella tiene parte de mi amor. Y para acabar, otra rima quiero dejar. La de Don Mariano a Don Manuel, éste último, de aquel, amigo como el mejor. Siempre, «Será para mí Alicante, la millor terra del món».

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