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¿Se puede medir la felicidad? ¿Cómo hacer entender a los gobiernos que la sanidad no es un gasto sino una inversión? Estas son las interrogantes que se han hecho respectivamente el economista británico Angus Deaton y el epidemiólgo brasileño Ciro de Quadros, quienes han sido galardonados con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento.
Deaton, profesor de ciencias económicas y asuntos internacionales de la Universidad de Princeton, ha sido premiado por su trabajo sobre la pobreza en el mundo y, en su encuentro con los medios, explicó que la idea que se tiene sobre el aumento de la pobreza en el mundo no es del todo cierta. «Si contamos país por país, se puede decir que hay una brecha entre población pobre y rica. Pero hay que contrastar el crecimiento en China o en India. Esto ha llevado a más de 2.000 millones de personas a tener una vida más parecida a la europea o a la de un estadounidense», he explicado. En esos términos, Deaton señala que la pobreza se ha reducido, aunque matiza que «queda mucho por hacer» en ese campo.
El epidemiólogo Ciro de Quadros, reconocido por liderar la eliminación de la polio y el sarampión en América, se apoya en este punto para llevar la conversación a su terreno. «Es importante que las finanzas tomen en cuenta la conexión entre la salud y la economía», ha señalado.
De Quadros, galardonado por la Fundación BBVA con el premio a la Cooperación al Desarrollo, insiste constantemente en que los gobiernos deben entender que «la salud no es un gasto, es una inversión. Mejorar la salud de las personas también ayuda a la salud económica de un país», explicó el brasileño.
«Los niños con mejor salud, que reciben todas sus vacunas, rinden mucho mejor en la escuela, en sus estudios», colocaba de ejemplo De Quadros. El otro premiado, el británico Deaton, le daba la razón al explicar que él nació unos meses después de terminar la II Guerra Mundial y por lo tanto fue uno de los primeros beneficiados del sistema de sanidad, porque a su madre le daban medicinas, vitaminas y alimentos para que él creciera mejor. «Creo que soy un buen ejemplo», bromeó el economista.
Crisis, felicidad y salud
«Con la crisis económica mundial todavía hay mucho interés en ayudar». Así lo afirma De Quadros en relación a si la cooperación entre países se ha visto reducida por la crisis monetaria. Lo asegura con el caso de la Alianza GAVI, un programa que incentiva la aplicación de vacunas a niños en regiones desfavorecidas que el año pasado tenía que conseguir 3.000 millones de dólares para poder desarrollar sus programas y que consiguió recaudar 4.000 millones. «Sí, si que hay interés», ha puntualizado.
«Todo lo que sea salvar a un niño implica salvar al país», le apoyaba Deaton, quien lleva su investigación también hacia los patrones de vida y su relación con la felicidad. «Mucha gente cree que la felicidad no se puede medir y estamos interesados en lograr mediar. En que se tome seriamente estos estudios», ha señalado el británico.
Entre esta relación se encuentra la felicidad con la salud. El economista señala que la felicidad no es tan importante como la salud, porque «si una persona padece una gran enfermedad, esta le compromete por el resto de su vida». Pero también apunta que. en algunas naciones, tener salud no representa ser más feliz.





