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Sociedad / MEDIO AMBIENTE

Los países negocian para evitar que la cumbre Río+20 descarrile antes de comenzar

El «Borrador cero» aún está en discusión y un delegado europeo adquierte de que la UE no ha sido escuchada

Día 19/06/2012 - 04.05h

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A pocas horas de la llegada de más de 130 jefes de estado de todo el mundo, los casi 200 delegados presentes en Río de Janeiro, se esfuerzan para salvar la declaración y la cumbre Rio+20 del fracaso. Liderados por la delegación brasileña, principal interesada en evitar un fracaso de la cumbre, los delegados vienen reuniéndose hace prácticamente una semana sin descanso.

Pero lo cierto es que el llamado «Borrador Cero», que sirve de base a la declaración, ya perdió 30 páginas desde que comenzaron las discusiones de la semana pasada y, con ellas, muchas de las iniciativas que eran consideradas importantes para un mundo sostenible.

«Nos interesa un documento fuerte y no uno más o menos», declaró el secretario ejecutivo de Brasil para la Rio+20, Luiz Alberto Figueiredo, admitiendo que las negociaciones que incluyen formas de financiación, tecnología y capacitación de países, han sido las más divergentes entre las delegaciones. Figueiredo comentó que hubo avances en las negociaciones sobre objetivos de desarrollo sostenible.

Divergencias

Una de las divergencias es la creación de un fondo anual de 30.000 millones de dólares, propuesto por el G77 (países en desarrollo miembros de la ONU) + China, como alternativa para financiar el desarrollo sostenible en el mundo. En medio de una de las peores crisis de su historia, los países europeos vienen rechazando esta propuesta, así como los Estados Unidos, que también están en un proceso de recuperación económica.

El borrador descarta el fondo, no eleva a nivel de agencia al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), como proponía la Unión Europea, y posterga la creación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El texto prevé el fortalecimiento del Pnuma, pero no su transformación en agencia.

Los países negocian para evitar que la cumbre Río+20 descarrile antes de comenzar
efe
Manifestante tomaron las obras de la controvertiva hidroeléctrica Belo Monte

El portavoz de la ONU en la Rio+20, Pragati Pascale, negó que el texto esté más débil. «No diría que el documento está débil, sino consolidado», declaró.

La mayoría de los delegados, sin embargo, afirmó que le falta «ambición» al texto y más detalles sobre las acciones necesarias para alcanzar el desarrollo sostenible, informó la prensa local. Según el portal de noticias G1, un delegado de la Unión Europea dijo que el bloque «no fue oído» en las negociaciones.

«El texto habla sólo de forma genérica sobe los países en desarrollo. La Unión Europea no se siente oída. No es un texto que represente avances a punto de que merezca ser presentado a los jefes de Estado y de Gobierno», habría dicho el diplomático en una reunión de puertas cerradas.

El presidente de la delegación de la fundación ambientalista internacional World Wild Life (WWF), Lasse Gustavsson, declaró que el texto sólo «recicla viejas historias». «Nos gusta el reciclaje, pero no de compromisos políticos», afirmó.

El emblemático Belo Monte

Mientras trata de sacar del papel un acuerdo más consistente, el propio Brasil sufre el dilema de aliar los actores del desarrollo sostenible: economía, medio ambiente y acción social. Este fin de semana, un grupo de indios invadió y destruyó parte de las obras de una gigantesca hidroeléctrica que está siendo levantada en Altamira, en el estado de Pará, en el medio de la Amazonia.

El porte de la hidroeléctrica de Belo Monte, que está entre las mayores del mundo, viene amenazando la vida de los indios y destruyendo la flora y la fauna a su alrededor. Pero el gobierno se niega a oír a los indios, en nombre del progreso.

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