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La «fuga de depósitos» alcanza los 5.140 millones de euros durante el primer trimestre del ejercicio
Los ciudadanos y empresas de la Comunidad Valenciana retiraron durante el primer trimestre del año más de 5.140 millones de euros de las entidades financieras. Se trata de la mayor fuga de depósitos en un periodo similar desde que arrancó en el año 2003 la serie histórica que elabora el Banco de España a la que ha tenido acceso este periódico.
De acuerdo con el último boletín estadístico elaborado por el organismo supervisor conocido ayer, los valencianos retiraron una media de 55,8 millones de euros diarios de los bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito en los tres primeros meses del año, lo que deja la cifra total de depósitos al cierre del 31 de marzo en un total de 95.016 millones -con un descenso porcentual cercano al 5,2 por ciento- la más baja desde finales del ejercicio 2006.
Los datos recopilados por el Banco de España en su análisis de coyuntura recogen el efecto provocado por la crisis de entidades como el Banco de Valencia, que fue intervenida en noviembre del pasado año, o de Caja Mediterráneo, cuya adquisición por parte del Sabadell no recibió el visto bueno de las autoridades comunitarias hasta hace apenas un par de semanas.
En ambos casos se constató la retirada de fondos por parte de clientes. La estadística que revela una fuga de depósitos sin precedentes en el sistema financiero de la Comunidad Valenciana todavía no contempla los posibles efectos derivados de la nacionalización de Bankia o del rescate financiero a la banca española, aprobado hace dos sábados por la Comisión Europea y que ha aumentado la zozobra, especialmente sobre los pequeños ahorradores.
Los analistas consultados por este periódico explican que la retirada de ahorros ha resultado especialmente pronunciada en la región en relación a otras autonomías españolas debido a que las entidades financieras que mayor cuota de negocio controlaban históricamente -Bankia, CAM o Banco de Valencia- han sufrido especialmente los efectos de la crisis por la depreciación de sus activos y la caída de sus ratings, lo que les ha abocado a necesitar inyecciones públicas de capital.
Campañas infructuosas
La salida de más de 5.140 millones de euros de las cuentas corrientes de empresas y particulares ha reducido el peso del ahorro de la Comunidad Valenciana en el conjunto de España al 8,04 por ciento, el porcentaje más alto de la historia.
En el año 2007, cuando el ciclo económico expansivo todavía mantenía su apogeo, los depósitos de los particulares y empresas valencianas representaban el 9,13 por ciento del total, con más de 104.000 millones de euros.
A pesar de que los últimos meses las entidades financieras han puesto en marcha agresivas campañas para captar pasivos y lograr de esa forma liquidez, la respuesta de la clientela ha sido totalmente inversa al objetivo perseguido, con la citada fuga de capitales.
En este sentido, el grueso del ahorro se centra en el segmento de particulares y empresas, con un total de 92.102 millones de euros, frente a los poco más de 2.914 millones que tienen depositadas las Administraciones Públicas.
Apuesta por los plazos
En el sector privado, la mayoría del ahorro continúa derivándose a productos a plazos para la obtención de rentabilidad. En ese sentido, las llamadas a la calma por parte de los estamentos políticos no han evitado el retroceso en este apartado, donde al cierre del primer trimestre del año los valencianos tenían confiados 54.740 millones.
El resto de los depósitos se reparten entre cuentas a la vista -16.447 millones de euros- y las tradicionales cartillas de ahorro -20.915 millones de euros-.
Los últimos datos conocidos revelan que, al margen del «pánico» entre los ahorrados por la crisis del sistema financiero, los valencianos se han empobrecido en los últimos siete años. Los expertos atribuyen el descenso de los recursos captados por la banca al incremento de la tasa de paro con la consiguiente pérdida de capacidad adquisitiva y al descenso de la actividad empresarial, afectada por la restricción de la actividad crediticia.
De hecho, los datos difundidos por el Banco de España también constatan que los préstamos concedidos por el sistema financiero han retrocedido en el primer trimestre del año hasta la cifra más baja desde el ejercicio 2006. A fecha del 31 de marzo de 2012, los créditos pendientes de devolución ascendían a 177.930 millones de euros. Este dato supone una disminución de 2.941 millones de euros respecto al cierre del trimestre anterior.
Crisis de la banca local
En relación al año 2011, los créditos concedidos por la banca a empresas, administraciones y particulares han descendido en más de 6.612 millones de euros. De media, cada día del último año, el sistema financiero ha reducido en dieciocho millones de euros la financiación que ofrecen a sus clientes, siempre de acuerdo con la información difundida por el Banco de España.
En este punto, todos los expertos consultados señalan que se ha combinado la caída de la demanda de préstamos por la contracción de la actividad económica de las empresas y el descenso del consumo en el apartado de los particulares, pero subrayan que, al igual que ha sucedido en el caso de los depósitos, la caída de la actividad crediticia coincide con la delicada situación que han atravesado los principales operadores bancarios de la Comunidad Valenciana.
De hecho, de cada préstamo que se concede en España, apenas 9,99 euros corresponde a operaciones efectuadas en la región. Este porcentaje es el más bajo de la serie histórica del Banco de España, ya que no se caía a esos niveles desde el año 2004, mucho antes de que el ciclo económico comenzase a mostrar síntomas de agotamiento.
Al cierre del primer trimestre de 2012, el grueso de la deuda con la banca correspondía a los particulares y empresas, con más de 167.172 millones de euros. Mientras, los «números rojos» de las Administraciones Públicas con el sistema financiero ascendía a 10.758 millones de euros.
Saldo negativo
A pesar de la pronunciada caída de la actividad crediticia de bancos y cajas de ahorros, el saldo entre préstamos pendientes de devolución y los ahorros depositados por los clientes continúa resultando favorable a la banca, con un total de 82.914 millones de euros.
Una diferencia que, en términos absolutos, superan la Comunidad de Madrid, Cataluña y Andalucía.





