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El paso del tiempo apenas ha mitigado el dolor de las víctimas de uno de los atentados más sangrientos de la banda terrorista ETA, el que se cometió en los almacenes Hipercor y que arrebató la vida a 21 personas. Hoy se cumplen 25 años de aquella masacre y, con la finalidad de homenajear a quienes todavía no han superado la tragedia, el Parlamento catalán acogió un acto emotivo, no exento de contundencia respecto a quienes toleran ese tipo de asesinatos.
«Vi a la gente ardiendo como una antorcha. Esa es una película que no olvidaré», explicó Rosa María Peláez, víctima del atentado y miembro de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (Acvot). Han pasado muchos años, dijo, «pero es difícil superarlo». Recuerda «una explosión muy rara, muy seca». Acompañada de su marido, logró salir como pudo de un edificio cuyo techo «se nos venía encima y ya no recuerdo nada más».
Santos Santamaría, padre de un mosso d'Esquadra fallecido en un atentado en Rosas (Gerona), dijo que el acto celebrado en la Cámara catalana «era hace años impensable porque la conciencia publica obligaba a homenajear a las víctimas por la puerta de atrás». Añadió que «nosotros sólo somos un efecto colateral, el instrumento que hace servir el terrorista para lograr lo que no puede obtener de otra manera. La verdadera víctima es la sociedad». Maria del Carmen Pérez, herida en una explosión en una oficina del INEM provocada por Terra Lliure, se refirió con lágrimas a las «mentes mezquinas y criminales» de los terroristas y reprochó que algún partido catalán «justificara la violencia por motivos patrióticos».
El presidente de Acvot, José Vargas, defendió la «necesidad social» de las asociaciones de víctimas. «Nosotros sufrimos de forma más intensa nuestra desgracia porque resulta desgarrador que, tras el dolor del atentado, se divulguen de forma circense los programas de reinserción y se nos compare con víctimas de la represión policial».
La presidenta del Parlamento catalán, Núria de Gispert, admitió el olvido de las víctimas. «No podemos rehacer la historia, pero sí diseñar un futuro de convivencia». dijo, tras subrayar que «ninguna ideología justifica tanta muerte y el precio tan alto que han pagado las familias». Entre los asistentes se encontraba el alcalde de Barcelona en el momento del atentado, Pasqual Maragall.



