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El consejero de Sanidad, Antonio Sáez, explicó ayer que en el nuevo copago farmacéutico, que entrará en vigor a partir del 1 de julio, se aplicará el porcentaje más «mínimo» a los usuarios de los que no se disponga información, que el responsable autonómico cifró en un 1 por ciento. Según detalló el titular de Sanidad la Comunidad ha alcanzado un «preacuerdo» con el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad para cobrar este porcentaje más bajo a los ciudadanos de los que se desconozca su situación, en función de si forman parte del colectivo de activos y pensionistas.
Actualmente el departamento que dirige Sáez está teniendo acceso a los listados de datos del Instituto de la Seguridad Social y de la Agencia Tributaria para introducir los cambios que sean necesarios en los sistemas informáticos de Sacyl. Aunque Sáez confío en llegar al 1 de julio en las «condiciones adecuadas» y con «normalidad», reconoció que el proceso no está «exento de problemas» y detalló que la Consejería se está encontrando con problemas principalmente en las zonas rurales debido a las dificultades para acceder a la historia clínica electrónica, informa Ical. No obstante, Sáez dejó claro que los problemas deben tenerlos las administraciones y no los ciudadanos. En este sentido avanzó que se llevarán a cabo campañas de información sobre los cambios a partir de la próxima semana.
Sáez realizó estas declaraciones en el Hospital Río Hortega de Valladolid, donde recibió a una delegación de empresarios chinos, entre ellos, dirigentes de la compañía de suministros sanitarios Wego Internacional, «para que vieran el funcionamiento de la sanidad en Castilla y León». Según detalló el consejero, se trata de un primer paso en la negociación para llevar a cabo un proyecto que «forma parte de la estrategia de internacionalización del Ejecutivo autonómico» y que podría traer a Castilla y León una sede de la compañía.






