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Cuando Mitt Romney conoció a quien sería su esposa, ella apareció montada a caballo (él vestía uniforme de Scout). Los caballos han estado siempre presentes en la vida de la pareja, desde aquel primer momento hasta hoy, cuando Rafalca, la yegua cuya propiedad Ann Romney comparte con dos amigas, acaba de clasificarse para los Juegos Olímpicos de Londres.
«Es maravilloso formar parte de nuevo de los Juegos otra vez. Estamos orgullosos de Jan y del equipo americano. ¡Ahora traed el oro a casa!», dijo Ann Romney después de que Jan Ebeling, el jinete de Rafalca, lograra el domingo la clasificación para competir en Londres en las pruebas de doma clásica. Rafalca quedó en tercer lugar en la final nacional.
Los Romney tienen previsto acudir a la inauguración de los JJ.OO. también por interés político. Ayudará a recordar que el ex gobernador de Massachusetts se encargó de la organización de los Juegos de Invierno de 2002 en Salt Lake City, en el estado de Utah, salvándolos de la crisis en la que el proyecto había entrado.
Pero la doma clásica de caballos no es el mejor deporte al que un candidato puede estar asociado. Tiene una imagen elitista que viene a reforzar el estereotipo de Romney como alguien adinerado y alejado de las comunes preocupaciones de la clase media. En la última declaración de impuestos de los Romney consta una partida de 77.000 dólares (unos 61.000 euros) dedicada al cuidado y alimentación de Rafalca, un ejemplar de la raza Oldenburg de 12 años.
Ann Romney ha desechado algunas críticas, como las vertidas en clave de humor por el cómico Stephen Colbert, recordando cómo los caballos fueron para ella una terapia crucial cuando en 1998 le diagnosticaron esclerosis múltiple, de la que se ha recuperado. «Montar a caballo salvó mi vida», ha explicado. Su afición a la doma clásica, en la que ella misma ha competido (medallas de oro y plata en 2006 y 2005 en el Grand Prix de la federación de EE.UU.), también le aportó fuerzas para superar en 2008 un cáncer de mama.










