En Vídeo
En imágenes
Antonis Samarás, líder de Nueva Democracia, la formación política del centro-derecha heleno que ha ganado las elecciones, intenta convencer a los socialistas del Pasok de la necesidad de superar sus reticencias a unir sus fuerzas con los conservadores de manera incondicional, con el fin de formar un Gobierno de inmediato. La misma invitación lanza a los europeístas de Izquierda Democrática, que podrían jugar un papel clave en la estabilidad del Ejecutivo. Incluso se ha lanzado la idea de que el líder de esta formación, Fotis Kuvelis, pudiera ser primer ministro de un «Gobierno de salvación» de amplia base social que integre a conservadores y fuerzas de la izquierda.
Un Ejecutivo heleno sin un amplio consenso social en su base se expone a quemarse en unos meses
El Pasok debe decidir este lunes en una reunión extraordinaria si se une a un Gobierno liderado por Nueva Democracia o si se limita a sostener al Ejecutivo desde fuera, dándole tan solo un respaldo parlamentario en los momentos decisivos. Y es que, los socialdemócratas griegos, al igual que los europeístas de Izquierda Democrática, temen ser anulados por los radicales de Syriza si se comprometen con un Gobierno que tendrá que seguir haciendo frente a reformas muy impopulares.
Dudas sobre la estabilidad política
Esta reticencia de la izquierda moderada a sumarse de forma incondicional al centro-derecha para formar un Gobierno medianamente fuerte plantea las dudas sobre la estabilidad política del país. Un Ejecutivo heleno sin un amplio consenso social en su base se expone a quemarse en unos meses, con lo que el país entraría de nuevo en el infernal mecanismo de inestabilidad política que se traduce en inoperancia económica, estancamiento y recesión frente a la creciente impaciencia de los socios europeos que ven cómo el país es incapaz de saltar sobre el abismo.
La opinión pública helena pide con unanimidad a sus políticos que tengan altura de miras y sean capaces de garantizar un mínimo de estabilidad. Pero la misma prensa que hace votos en tal sentido se muestra también escéptica sobre la posibilidad de que el nuevo Ejecutivo sea capaz de durar el tiempo necesario para llevar adelante unas reformas imprescindibles y siempre aplazadas.










