En Vídeo
En imágenes
Los ladrones de cobre han encontrado un nuevo filón en el que continuar con su actividad delictiva. Urbanizaciones cuya finalización no se pudo completar, parques empresariales a los que la crisis les ha impedido empezar a funcionar. Estos lugares, sin apenas vigilancia y de fácil acceso, se han convertido en zonas a las que cada vez más acuden personas dedicadas al robo de material.
Farolas sin estrenar y totalmente rotas. Esa es la imagen que encontramos en un barrio de Valencia. Una zona ya urbanizada aunque todavía sin edificios construidos.Con la crisis económica los proyectos quedan paralizados. Ahora es un enorme solar sin vigilancia del que se llevan casi todo. De algunas farolas se han llevado el cableado y hasta las bombillas.
El robo de cable ha aumentado en los últimos años. Cualquier lugar puede convertirse en objetivo de los ladrones. Como otro parque valenciano en el que el ayuntamiento se ha gastado 9.000 euros para reparar el alumbrado robado. El consistorio calcula que al año se roban en las calles de Valencia más de 100 kilómetros de cable de cobre.








