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Economía / entrevista a méndez de vigo

«El problema del euro es político y si se va a pique será el fin de la UE»

El secretario de Estado para la UE asegura que «Europa ha cometido el error de creer que lo que estaba pasando era una crisis en algunos países que no estaban haciendo los deberes, en lugar de darse cuenta de que era la crisis sistémica del euro»

Día 19/06/2012 - 08.57h
«El problema del euro es político y si se va a pique será el fin de la UE»

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Méndez de Vigo llegó al Gobierno de Mariano Rajoy en diciembre pero lleva en la «cosa europea» desde 1992, ya que desde ese año ha sido eurodiputado del PP. Fue coponente del Parlamento Europeo para los tratados de Amsterdam (1997), Niza (2001), Constitucional (2004) y Lisboa (2007) y ahora tiene que lidiar con la crisis del euro que, si no se pone remedio, puede acabar hasta con la propia UE, según asegura en esta entrevista.

España ha pedido ayuda financiera a la Unión Europea para sanear una parte de los bancos. Sin embargo, los mercados no se han calmado y la prima de riesgo y los bonos a diez años han continuado subiendo. ¿Qué está pasando? ¿El Gobierno había barajado este escenario?

Lo que le pasa a la UE es que ha calibrado mal la crisis de la eurozona. En primer lugar, no vio venir la crisis, que es evidentemente sistémica, y para la que no había respuestas eficaces y no vio tampoco que el sistema ideado en Maastricht de unión económica y monetaria tenía un pilar firme, que era la unión monetaria, que había sido estudiado previamente por un grupo de personas encabeza por Jacques Delors. Lo monetario estaba estudiado con un BCE como garante de la estabilidad de precios, pero el pilar económico no era sólido.

¿Y no hubo momento para recuperar este pilar económico?

Lo que pasó después es que en el tratado Constitucional no hubo interés por incluirlo. Esa es la historia de Europa, si no siente la necesidad no avanza. De hecho, cuando se reformó el pacto de Estabilidad las diferencias de la rentabilidad de la deuda de los países con el bono alemán, los «spreads», eran mínimos.

¿Y qué ha pasado ahora?

El error de la UE ha sido creer que lo que le estaba pasando a Europa no era la crisis del euro, sino la crisis de determinados países del euro. Decir que el euro no está en crisis sino que los problemas están en un país determinado, es un error. Lo grave es que hoy el euro suscita muchas dudas que no había suscitado antes. Nadie pensaba en 2006 ni en 2008 que el euro pudiera desaparecer. Hoy hay gente que está apostando porque el euro pueda desaparecer. Esa es la enorme diferencia. Durao Barroso ha dicho en el Parlamento Europeo que estamos ante una crisis sistémica del euro, y tiene toda la razón. Se ha producido un cambio en las últimas semanas ya que hasta ahora la tesis predominante es que había algunas economías que tenían problemas por no haber hecho los deberes. Además, lo que ha hecho rematadamente mal es explicar cuál era el proyecto.

¿Y cuál debería ser ahora el proyecto de la UE? ¿Hay alguien trabajando en ello porque los mercados de deuda están muy tensionados?

Entre otros, Mariano Rajoy, que ha enviado una carta al presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, y al presidente del Consejo, Van Rompuy, en la que les señala cuáles son los problemas y la manera de resolverlos. El mensaje de Rajoy empieza por decirles que hay que resolver un problema de inmediatez, el de la deuda soberana.

¿Y eso cómo lo arreglamos?

Hay varias maneras.

¿Hay un señor en Fráncfort en el BCE que podría arreglarlo?

Efectivamente, porque hay algunos países, como en estos momentos España, que necesita que le inyecten liquidez. Además, está el asunto de que no hay mercado europeo de deuda, ya que los bonos de cada país los compran los bancos de las respectivas naciones. Y hay que resolver los problemas puntuales de liquidez, como hizo el Eurogrupo hace unos días con la línea de crédito para determinados bancos españoles, y subrayo lo de «determinados».

El 30 % que necesita recapitalizarse, según el FMI.

Efectivamente. Cuando leo las noticias sobre el «rescate a la banca española» creo que hacemos un flaco favor a un sector financiero español sólido y saneado, en el que está el primer banco de la eurozona por capitalización, como es el Santander, y el otro uno de los grandes también y que están en todo el mundo y compiten y hacen muy bien su trabajo. En el momento que nosotros mismos hablamos de un rescate a la banca española estamos dando un mensaje incierto, equivocado y perjudicial. Lo que intenta hacer el Gobierno es aportar claridad al haber encargado una auditoría para intentar acotar el problema de la banca, que viene de atrás y derivado de la contabilización de las pérdidas en los balances de determinados bancos que antes eran cajas. Y al final, la valoración depende de muchos factores y, entre ellos, de la tensión, como ahora, además del valor de los activos relacionados con el sector inmobiliario. Así, el Gobierno ha obligado a provisionar a los bancos en febrero 50.000 millones de euros y en mayo 23.000 millones. Estamos trabajando en ello, pero quizás el trabajo de provisión no era el suficiente porque había algunos bancos que no tenían capacidad para hacer esas provisiones y, por tanto, la ayuda de la UE intenta resolver un problema concreto de una parte de la banca.

Y, ¿por qué si está tan claro lo que se quiere hacer hay tanta confusión, tantas declaraciones que parecen contradictorias?

Yo creo que en Europa habla demasiada gente y dice demasiadas cosas. La inmediatez de todas esas declaraciones también es una novedad respecto a crisis anteriores, ya que todo cambia y fluctúa en minutos, aparentemente sin obedecer a lógica alguna.

Y por si fuera poco, además están las elecciones en Grecia de este domingo.

Efectivamente. El interrogante de Grecia y la falta de respuesta a lo que pasará si en Grecia ganan los antieuropeos que quieren la salida del euro provoca una enorme incertidumbre porque parecía que era imposible salir del euro y quizás no lo es, aunque yo no quiero que así sea. Esta incertidumbre arrastra al euro y a todas las demás economías.

Entonces, el lunes, cuando se sepa si están dentro o fuera del euro, porque parece que ese es el debate, cuando la incertidumbre haya desaparecido, ¿habrá más tranquilidad en los mercados?

— Si ganan los buenos, sí.

Volviendo a la hoja de ruta de Europa. ¿Cuáles son las recetas desde su punto de vista?

Lo primero es tener un plan.

No me puedo creer que a estas alturas de la crisis no tengamos un plan.

Porque a 27 ó a 17 es muy difícil llegar a acuerdos. Como dije antes, hasta ahora ha primado la idea de que el euro no tenía un problema sino que las dificultades estaban en determinados países, que era la visión de Alemania y también de otros países europeos que tienen la triple A. Y, con el anterior análisis, cualquier diagnóstico es equivocado. El presidente del Gobierno lo que ha hecho es un esfuerzo para aportar ideas a Europa, en la carta que le mencionaba, con la idea de buscar una solución global. En primer lugar, propone continuar con el proceso de consolidación fiscal abierto en toda Europa. Todo esto se tiene que hacer a nivel europeo y eso es lo que vamos a intentar poner en marcha con la agenda del crecimiento y de creación de empleo. En los próximos días vamos a ver movimientos en el G-20, por un lado, en la cumbre de Monti, Rajoy, Hollande y Merkel de Roma, y en el Consejo Europeo de finales de mes.

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