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Aun pese a la difícil situación, el regidor confía en que puedan salir adelante los proyectos de la ciudad
Juan José Cardona mira su gestión, tras doce meses en el gobierno municipal, y cree que ha cogido por los cuernos —«desde el primer momento»— el toro de la desocupación, para lo que considera fundamental buscar inversiones para la ciudad.
—¿Cómo se los atrae?
—Es una carrera de fondo. Evidentemente, no se puede generar en tan solo doce meses resultados excesivamente visibles, pero pese al contexto económico y global del país no voy a esperar a que los inversores vengan a mí, a nuestra ciudad, y por lo tanto entiendo que ha llegado el momento de salir a buscarlos.
—¿Cuándo cree que podrá cumplir su compromiso electoral de bajar impuestos?
—Como le comenté en la pregunta anterior, el contexto nacional nos va marcando el rumbo económico también a los municipios y aunque establecimos en nuestra frontera de 2013, nuestra intención de bajar el Impuesto de Bienes Inmuebles, esa decisión final dependerá de lo que marque el resto del país y el gobierno de la nación.
—Tuvo que cargar con el Canódromo en plena campaña, pero ya en el gobierno el fallo de la justicia le ha dado la razón en relación a lo actuado. ¿Cómo ve ese largo calvario, con la perspectiva del tiempo?
—En este asunto siempre me he acompañado de prudencia, ya que considero que en las causas judiciales es preferible optar por el respeto a las decisiones y actuaciones de esta índole. En cualquier caso, ha sido positivo para la ciudad conocer que finalmente el proceso administrativo respalda la actuación del Canódromo. Me quedo con eso y con el silencio de todos los que durante años han aprovechado esta causa para desprestigiarme y descalificarme infundadamente.
—¿Cree que habrá cómo financiar grandes obras como el soterramiento de la Avenida Marítima o la nueva zona de ocio cerca del Muelle de Santa Catalina?
—Por supuesto, es cuestión de colaboración entre administraciones y de desarrollar la imaginación de todos para buscar recursos. La unión hace la fuerza y hace posible los proyectos.
—¿La larga hegemonía de Coalición Canaria en el gobierno regional está haciendo que renazca el sentimiento de agravio hacia Gran Canaria que muchos sienten en la isla?
—Creo que he sido de los primeros en mostrar mi disconformidad y alzar mi voz cuando he visto agravios hacia nuestra ciudad. Lo hice cuando se paralizaron las obras de Vegueta, también cuando anunciaron recortes a los institutos de empleo de los municipios y cuando recortaron las ayudas a un festival tan consolidado como respetado, como es el de ópera que precisamente, en estos días ha traído a nuestra ciudad a uno de los grandes de este género como es Juan Diego Florez al escenario del Teatro Pérez Galdós. Hace escasas dos semanas y fruto de esa comunicación de disconformidad que le remití al presidente del Gobierno de Canarias, mantuve un encuentro con Paulino Rivero en el que se comprometió a tomar en consideración todos estos apuntes. Confío en su buena voluntad y su diligencia.
—Hace pocos días, en su blog señalaba el error del PSOE al rescatar el discurso anticlerical, ¿por qué cree que lo hacen en este momento?
—Mientras algunos apostamos por la unión y la colaboración otros, ven la mejor manera de hacerse un hueco mediante la crispación y desuniendo. Imagino que es una reacción de impotencia ante la poca capacidad que tuvieron de hacer algo cuando pudieron y no lo hicieron. En cualquier caso estoy convencido que esa reacción del PSOE fue el resultado de una actuación orquestada a nivel nacional totalmente desacertada.
—¿Cuál ha sido la gran decepción y la gran satisfacción estos meses?
—Satisfacciones muchas, desde las cálidas acogidas que estamos teniendo en algunos barrios en los que en los últimos cuatro años no se ha acercado ningún representante del gobierno municipal y en los que nos hemos ido comprometiendo y asi lo estamos haciendo en hacer mejoras de limpieza, de seguridad y de servicios básicos; a la complacencia de las personas con movilidad reducida el día que por fin pudieron acceder a las casas consistoriales por su puerta principal gracias a la rampa fija que les permitía el acceso, y ya no sólo por lo que esa actuación entraña, sino por lo que ello conlleva, una ciudad con accesibilidad; pasando por ilusión reflejada en los miles de ciclistas en la Fiesta de la Bicicleta, circulando con sus bicis por la autovía de la Plaza Manuel Becerra hacia la Fuente Luminosa; a la involucración y capacidad de solvencia que me he encontrado en mi equipo y en muchos trabajadores del Ayuntamiento en momentos especialmente difíciles para la ciudad, como han sido los derrumbes de las Rehoyas y las Chumberas o el trágico accidente en la Plaza de América en donde el nivel de respuesta fue excelente. Decepción yo creo que la podría sintetizar en una, cuando alguien te para por la calle y te pide trabajo y te sientes impotente, es una estampa que se repite con frecuencia, dejando siempre el mismo mal sabor de boca.
—Aunque pueda parecer pronto para pensar en ello, ¿se ve renovando su cargo en 2015?
—Efectivamente, es pronto y no debo ser yo quien diga si me veo renovando o no como alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, son los ciudadanos los que deben valorar la gestión de Juan José Cardona y su equipo. Lo que sí le puedo manifestar es que estoy enormemente orgulloso de trabajar día a día por nuestra ciudad, que todavía queda un largo recorrido hasta conseguir la excelencia en los servicios, en la búsqueda de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y que el desempeño de mis funciones, lo hago desde el convencimiento de las enormes posibilidades de nuestra ciudad.
—¿Sigue tocando la guitarra con los del bar cerca de Las Canteras donde lo encontramos durante la campaña?
—(Sonríe) Por supuesto, no con tanta asiduidad, ya que la ciudad es muy exigente. Pero cuando puedo busco siempre un huequito para encontrarme con los amigos de siempre.





