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Al igual que ya hiciese ante Irlanda, en aquella ocasión con la excusa del estado del terreno de juego, España se entrena en Gniewino y no en Gdansk como manda el Reglamento en las vísperas de partido. Han vuelto a pedir permiso a la UEFA y esta se lo ha concedido. Del Bosque aprovechó la ocasión y entrena a puerta cerrada con solo 15 minutos abiertos para los fotógrafos. Así oculta sus bazas ante los croatas, si bien por aquí todo el mundo da por hecho que va a repetir equipo por aquello de que funcionó muy bien ante Irlanda y el seleccionador recién renovado es muy amigo de lo que va bien no se toca. Busquets se ha recuperado de la dura entrada que sufrió ante Irlanda, lo mismo que Jordi Alba, que andaba también tocado.
Ayer por la noche la Federación Española de Fútbol invitó a los enviados especiales a la clásica cena de confraternidad y el presidente Villar pronunció unas palabras cariñosas para los allí presentes. Fue donde se desmintió el rumor que corría últimamente por la concentración sobre el viaje a Donetsk si al final España se clasifica primera de grupo.
Hay que prever las cosas con antelación en este asunto de los viajes y se había pensado que si se ganaba en cuartos la selección se podía quedar los cuatro días en vez de ir y volver, pues es un viaje penoso. Se ha descartado, irán y volverán y, si ganan, volverán de nuevo para las semifinales. Los jugadores no quieren moverse de Gniewino donde ya tienen todo, se han acostumbrado y están más que bien en el paraíso que les han preparado. Además, las noticias que llegan de Ucrania respecto a seguridad y confortabilidad dejan mucho que desear en comparación con Polonia.




