Nunca pudieron pensar los griegos que su mejor afición sería la polaca. El público del estadio Nacional de Varsovia animó a los helenos como si la continuidad de «Hellas» en el euro dependiera del fútbol y no de las elecciones que celebran hoy en el país. La animadversión contra Rusia es evidente en los polacos. Pero coreaban a los griegos a la espera de que su selección pudiera con los checos en el otro partido del grupo. Lo malo es que «Polska» se mostró impotente. Uno de los dos organizadores de esta Eurocopa quedó fuera de combate. Y Grecia, crecida, consiguió una proeza que parecía imposible. Al menos dejó a Rusia K.O., como quería el pueblo de Polonia. Poco consuelo. [Narración: Así hemos contado el partido]
Los rusos dominaron el balón sin autoridad y los griegos les aniquilaron al contragolpe. Un error defensivo de los hombres de Advocaat permitió el gol que dio alas a los blanquiazules. Un saque de banda lo aprovechó Karagounis para escaparse del marcaje de Ignashevich y fusilar el primer tanto del encuentro bajo las piernas de Malafeyev. [Estadísticas]
Un buen contragolpe
El tanto dejó en blanco a los rusos. Su seleccionador no sabía qué hacer con unos futbolistas que no tienen carácter cuando las cosas van mal. Ni un solo jugador superaba en el «uno contra uno» a un rival. Era un desastre. Y los hombres de Santos comenzaron a jugar cada vez mejor. Al contraataque destrozaron a la defensa roja. Samaras estrelló un golpe franco en el travesaño. El peligro era del conjunto heleno, que vino a esta Eurocopa como víctima y se clasifica orgulloso. Hoy, en su país, sus compatriotas decidirán si también continúan en el euro. Se juegan demasiadas cosas en cuarenta y ocho horas.





