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Canarias / confieso que he pensado

El efecto mariposa

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El colapso financiero de España reside en las cajas de ahorro, sin que las canarias sean la excepción

Día 16/06/2012 - 00.55h

Teorías como la de los seis grados de separación (según el escritor húngaro Frigyes Karinthy, cualquier ser humano, sin importar estatus ni lugar de residencia, se halla vinculado a cada uno de los restantes seres humanos del planeta a través de una cadena de un máximo de seis personas) o conjeturas como la de que una mariposa, con el simple batir de sus alas, influye en el devenir del mundo, adquieren estos días un inusitado auge como consecuencia de la crítica situación económica que atraviesa España y, por ende, la vieja Europa, manteniéndose Canarias, cómo no, a la cabeza de buena parte de los índices más precarios.

Y es que, muy a nuestro pesar, nunca antes habíamos participado todos y cada uno de nosotros de forma tan indirectamente directa, valga la incoherencia, en el deterioro de nuestra propia realidad. Primero, eligiendo una y otra vez —de forma democrática, cierto, pero haciendo gala de una incomprensible tozudez que nos llevó a tropezar repetidamente en la misma piedra— a unos representantes políticos que, además de gestionar con más sombras que luces las administraciones locales y autonómicas, hicieron y deshicieron en las cajas de ahorro durante años aplicando unas medidas en las que los intereses partidistas primaron no sólo sobre el criterio profesional sino, incluso, sobre el mero sentido común. Segundo, y más grave, señalando con un dedo, un único dedo acusador, por estupidez, estulticia o ignorancia, hacia los rostros visibles de dichos organismos político-financieros, pero olvidando que detrás de ellos, ejerciendo la tan arraigada costumbre hispana del ordeno y mando, se cobijaron durante décadas los mismos partidos que ahora se echan las manos a la cabeza. En román paladino: el zorro llora desconsolado tras la muerte de las gallinas al tiempo que eructa tras disfrutar de un pantagruélico guiso.

Porque a estas alturas deberíamos tener meridianamente claro que el colapso financiero de España reside en las cajas de ahorro, sin que las canarias sean la excepción, y en sus entidades herederas, quedando los bancos al margen gracias a una actividad de índole más técnica. Por ello, en honor a la verdad, resulta del todo incorrecto clamar a los cuatro vientos que padecemos una crisis financiera como tal. Lo correcto y justo sería convencernos de que somos víctimas de un enorme desfalco que surge de una despótica gestión política y, sobre todo, de que nos hallamos en la base de la pirámide que ha sostenido tan intrincado sistema. De esa forma, la próxima vez que nos dirijamos a las urnas probablemente hayamos despejado nuestras dudas acerca de la utilidad de los votos con los que obsequiamos a concejales, consejeros insulares y diputados autonómicos.

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