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Argentina no se rinde. Coincidiendo con el trigésimo aniversario del final de la Guerra de las Malvinas, el país sudamericano continúa reclamando a Reino Unido la soberanía del archipiélago. Ayer, coincidiendo con la ocasión, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, acudió a compartir sus reivindicaciones frente al comité de Descolonización de Naciones Unidas.
Durante un discurso de más de 40 minutos, Fernández de Kirchner solicitó a Reino Unido una reunión para tratar el estatus del archipiélago e insistió en que la situación de la isla, a la que la presidenta tilda de colonialismo, es «una vergüenza y un anacronismo en el siglo XXI, que debemos dejar definitivamente atrás para construir un nuevo mundo».
«Pedimos poco. No pedimos que nos den la razón, sino que se sienten en una mesa a dialogar», apuntó la líder argentina, quien añadió que el Reino Unido debería «actuar con mayor inteligencia, porque una negociación permitiría que se dieran asociaciones beneficiosas para América del Sur y todo el mundo».
Unos minutos antes de hablar ante el Comité, Fernández de Kirchner ya había presentado su alegato ante el secretario de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. Según un comunicado oficial enviado por el equipo de Ban, el secretario general reconoció el apoyo regional con el que Argentina cuenta en este asunto y reiteró que su ayuda para resolver la disputa seguirá «disponible mientras ambas partes estén dispuestas a reunirse».
Ese es el impedimento que Argentina ha encontrado hasta el momento: la negativa de Londres a sentarse a la mesa de negociaciones. La línea de actuación británica al respecto −solo negociaremos si así lo desean los malvinenses− ha permanecido inamovible durante años.
Frente al Comité, la actitud argentina fue discutida por Roger Edwards, un legislador malvinense que acusó a Kirchner y su Gobierno de mantener una actitud hipócrita respecto de las islas. Según Edwards, Argentina impone un bloqueo económico a las Malvinas y no respeta la igualdad de derechos ni la autodeterminación de los malvinenses. Por eso opina que Kirchner no puede quejarse de la actitud de Reino Unido.
Además de las palabras de apoyo del secretario general, Argentina consiguió que el Comité aprobase por consenso una resolución en la que se solicita a ambos países a negociar para «encontrar a la mayor brevedad posible una solución pacífica, justa y duradera».
Continúa la discordia
Las otras partes involucradas en el conflicto también aprovecharon el aniversario del cese de la lucha en las Malvinas para valorar la situación. En Londres, David Cameron advirtió a Argentina de que están «listos y dispuestos» para defender su soberanía sobre las Islas Malvinas de las «agresiones» argentinas. «Las amenazas no funcionarán. Los ataques contra los isleños no tendrán éxito», declaró el primer ministro británico, en cuya residencia ondeó la bandera de las Malvinas durante toda la jornada.
Paralelamente, las autoridades de las Malvinas anunciaron un referendo en el que sondearán el estatus político que desean los habitantes del archipiélago. Según apuntó Gavin Short, quien preside la Asamblea Legislativa de las Malvinas, los 3.000 habitantes de las islas apoyarán el vínculo con Londres. Por su parte Cameron cree que el plebiscito clarificará la posición del archipiélago «sin margen de duda».











