La comida de la madre no la iguala nadie. Si a esta premisa le sumamos la crisis económica y que el coste mensual del comedor escolar asciende a 150 euros de media, la costumbre de mandar a los chicos a la escuela con la fiambrera bajo el brazo gana cada vez más adeptos. En Cataluña es tal el aumento de esta práctica que la Generalitat ya ha anunciado que regulará su uso a partir del próximo curso escolar. En el resto de España la moda del «tupper» también se extiende.
En algunos centros ya es el 66% de los alumnos los que acuden con «tupper»
Libertad para cada colegio
«Los padres se acercaron a nosotros pidiendo que se regulase una práctica que en la privada está yendo a más, y en la pública está prohibido de manera expresa», explica Pere Farriol, presidente de Fapaes, organismo que agrupa a las asociaciones de madres y padres de alumnos de las escuelas públicas de Cataluña.
Habrá neveras y microondas para los alumnos que lleven su comida
Las recomendaciones pasan por que el centro disponga de un comedor con monitores, así como de una nevera para guardarlos durante el día y de uno o más microondas para calentar. Por otro lado, se hará también una recomendación a los padres, para que los alimentos que envíen sean lo más sanos y equilibrados posible, en una guía que elaborará el departamento de Salud. Los colegios que decidan incorporar la práctica deberán correr con los gastos que esta implique: nevera, microondas y monitores.
Contra la obesidad infantil
Desde la administración, explica Ruiz, han buscado modelos internacionales a imitar. El del Reino Unido es uno a destacar, pues desde 2007 publicaron los «Nuevos estándares para la comida escolar», los cuales no solo regulan lo que se debe ofrecer en los comedores, sino también en las máquinas expendedoras y las fiambreras que se llevan de casa. La comida basura está prohibida en cualquiera de los casos. De hecho, la medida se llevó a cabo para combatir la obesidad infantil, una epidemia que en España se ha cuadruplicado en los últimos treinta años, y ya afecta a uno de cada cinco niños.
Nunca habrá una segregación del alumnado
Por otra parte, la administración niega que se vaya a multar a los centros que ya realizan esta práctica. «Los centros tienen autonomía, el departamento lo que hará es regularlo. Los lugares que ya lo hacen lo realizan con sentido común», apunta Ruiz.
La moda del «tupper» no se limita a Cataluña, y en otras comunidades también proliferan los colegios privados y concertados que la han integrado. Es el caso del colegio Peñamayor en Siero (Asturias) o el colegio Irabia, en Pamplona, que cobra a los alumnos que llevan fiambrera un pequeño importe para cubrir los gastos que genera esta práctica», como la limpieza y monitores. Si la crisis y la «moda» han cambiado los hábitos de alimentación en las oficinas, ahora también lo hace en los colegios.





