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Su círculo más cercano asegura que David Álvarez se queja de que se le conoce más por ser propietario de las bodegas Vega Sicilia que por dar empleo a más de 80.000 personas en el Grupo Eulen, un gigante que despunta en la prestación de servicios generales a las empresas en España. El holding acaba de cumplir 50 años, está presente en más de diez países y no ha dejado de tener beneficios durante la crisis.
—Cincuenta años al pie del cañón. ¿Qué secreto está detrás del éxito del Grupo Eulen?
—No hay ningún secreto. Es necesario mucho espíritu de sacrificio y trabajo, mucho trabajo. Yo lo hago todos los días para que la empresa pueda pagar a final de mes los salarios de los empleados; he llegado hasta aquí sin darme cuenta, siempre he subido las escaleras de peldaño en peldaño y cuando me he dado cuenta estaba en el primer piso, en el segundo... y ahora no se si estoy en el quinto o sexto.
—A eso se le llama cultura del esfuerzo, la que, dicen, le falta a la sociedad española...
—Naturalmente. Hay que trabajar mucho y estar despierto para abrir las puertas cuando pasa la suerte. Ese ha sido mi quehacer durante los setenta años que llevo trabajando.
—Cuando escucha que España no es competitiva ¿qué piensa?
—Probablemente, desde el punto de vista industrial nos falte competitividad pero no desde el punto de vista del trabajo que realizamos los españoles. Lo hacemos tan bien o mejor que cualquier europeo. Nos falta modificar los métodos o aplicar tecnología que no tenemos, pero nuestro trabajo es muy apreciado en todo el mundo. Por eso nuestros jóvenes cuando van al extranjero triunfan.
—¿No cree que la salida de nuestros jóvenes de España es una pérdida de talento para el país?
—Hoy día los jóvenes y casi todos van y vienen. No nos viene mal que los jóvenes españoles vayan al extranjero porque muchos de ellos vuelven y lo hacen con más conocimientos.
—¿Como vive las tensiones por las que atraviesa la economía española?
—La tensión es muy grande, pero como no hemos hecho los deberes nos están exigiendo que los hagamos porque nadie presta dinero a quien administra mal. Poner en orden nuestras cuentas es esencial para que nos den dinero y esto ocurrirá ineludiblemente. España tendrá las ayuda de Europa que necesite pero antes son necesarios esfuerzos. Hay que poner la casa en orden, entrar en ella y decir que ya no se podrá comer postre, o que dentro de ocho días puede que se nos acabe el segundo plato.
—¿Van por buen camino las reformas del Gobierno?
—Sin lugar a dudas. Han puesto orden en casa, como el padre cuando llega y dice que le han rebajado el sueldo y que hay que vivir con menos. Si de algo ha pecado el Gobierno es de no hacer su plan de reformas más completo y quizá de no haberlo explicado muy bien.
—¿Echa algo en falta?
—La reforma política es muy importante, también la ética. Es necesario reorganizar el sistema de las autonomías y reforzar más los poderes del Estado. Hay mucho desorden autonómico, las regiones han asumido muchas responsabilidades que luego no pueden cumplir porque gastan más de lo que se ingresan. Dicen que no pueden pagar la educación pero hay muchas universidades, no pueden pagar las infraestructuras pero hay muchos aeropuertos, muchos edificios que nunca se tendrían que haber hecho y una administración multiplicada por diecisiete.
—¿Cómo ve el futuro de España a corto plazo?
—A dos o tres años bien. Hemos tenido peores momentos que éste. Viví la posguerra civil y la guerra europea y entonces los españoles pasamos mucha hambre. Mi padre era un humilde funcionario que ganaba 300 pesetas al mes, diez diarias y éramos cinco hermanos. Y salimos adelante con mucho esfuerzo, igual que España;veinte años más tarde, en los 70 nuestro país era la octava potencia industrial del mundo. Aquella crisis fue trágica y salimos adelante. Esta crisis es mucho más fácil y saldremos adelante también con el esfuerzo de todos. Tenemos que bajar un escalón en el nivel de vida, trabajar más y arreglarnos con menos. Hacer menos viajes, ir menos veces a comer fuera, cambiar de coche cada cinco años en lugar de tres...
—¿La sangría del paro para un empresario que da empleo a más de 80.000 personas cómo se explica?
—El empresario es un trabajador más de la empresa y nunca quiere despedir a un buen trabajador aunque hay veces que no le queda más remedio que hacerlo. Nosotros congelamos los precios en 2011 y 2012 y nos hemos comprometido a rebajar los dividendos en un 30% y a no despedir a lo largo de estos dos años. Pero es fundamental contar con leyes flexibles, todo tiene que ser muy ágil en las empresas.
—Ese es el espíritu reforma laboral...
—Y ojalá tenga eficacia en la práctica.
—¿Está bien tratada la empresa en España?
—Sí, aunque los impuestos son excesivos. No estoy pidiendo que se reduzcan en este momento... sí cuando estemos bien. Ahora tenemos que sacrificarnos todos. Es la hora de pensar lo no pensado y de realizar lo no hecho. Hay que prepararse para cuando salgamos de la crisis, hacer lo que tengamos hacer para recuperarrápidamente nuestro bienestar. Todo con trabajo.
—¿Cómo marcha el grupo Eulen?
—En España estamos creciendo muy poco pero mantenemos consolidada la empresa y el beneficio. El mayor problemaen nuestro país es que tenemos una cuenta de deudores altísima porque tanto la administración central como autonómica o local tardan mucho en pagar.
—El plan de pago a proveedores ha supuesto una inyección de liquidez...
—Sí, pero para las deudas contraídas hasta el 31 de diciembre. Desde el uno de enero hasta aquí se han acumulado más. Fuera de España sí pagan bien; tenemos un 30% del negocio en el exterior, nuestra capacidad de expansión es enorme y crecemos con mucha rapidez.
—¿Tienen nuevos planes de expansión?
—En España estamos pensando en la reorganización del sistema hospitalario y en dar servicios de seguridad y logística a las empresas de ámbito internacional.
—¿Ha solventado ya sus problemas familiares?
—No. Es un problema importante que tengo con parte de mis hijos, quizá por una lucha generacional. Resulta que su padre representa un tapón para ellos y han tomado el camino erróneo, el camino de querer acelerar su posición en las empresas, lo que les ha llevado a un enfrentamiento conmigo. Espero que reconsideren esa situación, que sean justos conmigo y entonces yo seré generoso con ellos.







