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Junto a tres de los cuatro acusados y otras personas del gimnasio Torres Baena
El juicio del «caso Kárate» que se sigue en la Audiencia Provincial de Las Palmas abrió ayer una truculenta página más de la prolija serie de presuntos abusos sexuales listados hasta ahora por los testigos, desde que comenzó la causa, el pasado 3 de mayo.
Los cuatros interrogatorios de la vista oral volvieron a centrarse en el «modus operandi» y en el rol del principal procesado, Fernando Torres Baena, dentro de la «pirámide jerárquica», en palabras del Ministerio Fiscal en su escrito, que integraban tanto el propio Torres Baena como los otros tres acusados en este proceso judicial: María José González, Ivonne González y Juan Luis Benítez. De los cuatro declarantes, todos varones e identificados con los números 18, 26, 22 y 23, destacó el relato del 26 cuando reconoció haber participado en «tríos, cuartetos y hasta quintetos» junto a tres de los cuatros imputados, Fernando Torres Baena, María José González e Ivonne González.
«Entre tres y máximo cinco. Sí, he participado en tríos y cuartetos con María José e Ivonne. No juntos, sino por separado», respondió preguntado por el fiscal Pedro Gimeno si ambas coincidieron con él en alguno de ellos. A renglón seguido, citó por su número a otro testigo que estuvo en un trío con él y Torres Baena. También enumeró hasta 11 testigos del juicio con las que admitió haber mantenido relaciones sexuales cuando era alumno de kárate del gimnasio Torres Baena, en el que comenzó con cinco años. Sobre un supuesto «cuadrante sexual» existente en la nevera del chalet de playa Vargas, negó haber visto papel alguno y, según explicó, lo asocia a «charlas con Fernando sobre el orden que prefería. A los más aventajados en edad y en el sexo daba un margen para elegir el orden». Su primer presunto contacto sexual con Torres Baena, a los 11 años, en el baño del antiguo gimnasio antes del verano del 2002. «Me introdujo en el baño, me bajó los pantalones y me hizo una felación», dijo. A la que siguió una supuesta primera relación sexual completa con María José González, y primera vez con una mujer, —a los 12 años y medio, según su abogada defensora—. «No sabía qué coño estaba haciendo ni cómo tenía que reaccionar», narró derrumbado a preguntas de José María Palomino, letrado de la acusación particular. También dijo haber mantenido relaciones sexuales con Ivonne González entre los 12 y 14 años. Interrogado por Ángel Luis Calonge, el letrado que representa al principal acusado, señaló que «los primeros años sí se preguntó si las relaciones sexuales eran normales». Luego concluyó que sí, pero su declaración la cerró con una confesión: «Es tu propio cuerpo el que te dice que esto no es normal».
Otro de los testigos que declaró haber participado en tríos y cuartetos sexuales con los mismos tres acusados fue el número 22. Recordó que su primer contacto sexual con Torres Baena consistió en una felación mientras dormía en la casa de playa Vargas. «Fernando me decía que era como su preferido, a quien más quería», reiteró varias veces. Más tarde lo sustituyó «como favorito» por el testigo número 3, insistió. No obstante, declaró que su relación con Torres Baena no fue buena por su escasa iniciativa sexual. «No le hacía una felación, me daba asco». Un día, en su presencia, le dijo al testigo número 3: «Haz tú lo que me harías»; y el menor, según su relato, comenzó a bajarle los pantalones. Le ordenó parar entre reproches de Torres Baena: «Tú con 13 o 14 años no haces nada», dijo que le espetó. «Me machacaba psicológicamente y me hacía sentir culpable porque no hacía lo mismo que los más pequeños», aseveró. El testigo 23 también admitió haber hecho un trío con Torres Baena e Ivonne González.



