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Más de setenta personas murieron ayer en la peor oleada de atentados terroristas registrada en Irak desde la salida de las tropas norteamericanas a finales del año pasado. Una veintena de coches bomba y otros artefactos estallaron en ocho de las dieciocho provincias del país, buscando en la mayoría de los casos víctimas chiíes, secta musulmana mayoritaria en el país y hoy en el poder.
Los atentados fueron atribuidos a extremistas suníes, y han retrotraído a Irak a los peores momentos de la violencia sectaria de 2006 y 2007, cuando radicales de ambas corrientes musulmanas semabraron el pánico en las principales ciudades del país con ataques terroristas casi diarios.
La reactivación del odio histórico entre chiíes y suníes coincide con una crisis política entre ambas comunidades, que amenaza con dinamitar el sistema de equilibrios democráticos que ha dejado Estados Unidos. El detonante fue la orden de arresto emitida en diciembre contra el vicepresidente suní, Tareq al Hashemi, por supuestos delitos de terrorismo. Su bloque político suní boicotea, desde entonces, todas las propuestas en el Parlamento que plantea el primer ministro, el chií Al Maliki.
Regreso al pasado
La comunidad chií de Irak se dispone a celebrar una de sus mayores festividades —la muerte, a manos suníes, de su séptimo imán, en el 799—, ocasión que está siendo aprovechada por los radicales suníes para atacar a peregrinos y azuzar el odio entre las dos principales comunidades. Los suníes, mayoritarios en el mundo del islam, consideran heréticos a los chiíes por su culto a los imanes y los santos, una blasfemia para su rigorismo iconoclasta.
Después de la caída de Sadam Hussein y de ocho años de intervención militar, el sueño americano de «democracia y negocio» con Irak corre el peligro de degenerar en terreno abonado para la guerra civil. La nueva rivalidad entre las dos corrientes mayoritarias del islam —en las que se mezclan razones teológicas y políticas— no es exclusiva de Irak. Está presente con fuerza en los conflictos de la Primavera Árabe de Siria y Bahréin.













