La supervivencia a manos de veteranos con muchas batallas, demasiadas patadas y el recurso salvador de Huntelaar y Van Persie se ha acabado. Los dos delanteros continuarán siendo importantes, pero la carencia de centrocampistas creativos es grande. Solo Sneijder mantiene el nivel. Y juega solo. No llega el fútbol ligado al ataque. Robben actúa por su cuenta, en la banda, para realizar acciones individuales. No se integra al fútbol del conjunto. No enlaza con Sneijder. Los egos dañan al equipo, como dice Wes. Y la debilidad de una defensa vieja es el colofón a una necesidad de renovación. La prensa y el país piden una revolución total. Los Países bajos se jugarán su clasificación frente a Portugal. Deben vencer por dos goles de diferencia y esperar que Alemania les haga el favor de superar a Dinamarca. pase lo que pase, la nación exige un cambio general después de esta Eurocopa. Van Marwijk seguirá como seleccionador y deberá acometer la reforma, no sabemos si luterana.
Esta Holanda vivió su momento de esplendor en el Mundial, con un once al límite de la edad y ayudado por la permisividad arbitral, que permitió la suciedad constante de Van Bommel y De Jong para cortar los ataques enemigos en todos los partidos. España lo sufrió en la final, ante la pasividad del colegiado. Ahora, dos años más tarde, muchos jugadores rondan la treintena y no poseen esa fuerza física. Los árbitros también les vigilan más. Ya los conocen.
Las derrotas ante Dinamarca y Alemania han dolido en el país por la forma en que se han producido. No hay nervio, ni tensión, ni centro del campo, ni ataque. Nada. El relevo de Robben cuando los holandeses buscaban el empate ante los alemanes fue un mensaje del enfado del entrenador. No jugaba más que para él solito.
La prensa holandesa es dura. Habla de «vergüenza» y «triste decadencia». Depender de Alemania es el colmo. Terminada la Eurocopa, rodarán cabezas.





