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«No estoy cabreado, sino reflexivo». A Vicente Del Bosque no le sube el pulso de sesenta. Da igual que un sector de la prensa y algunos colegas contratados por cadenas de televisión para comentar la Eurocopa critiquen sus decisiones (el falso 9, el doble pivote, etcétera): el marqués no descompone la figura y sigue a lo suyo. Así hizo en el Mundial de Sudáfrica tras la derrota ante Suiza; así ha hecho ahora, después del empate frente a Italia. «No me quejo de nada, sólo pienso, equivocado o no, en lo mejor para la selección española. El debate es lícito».
No está cabreado. Pero otros, en su lugar, lo estarían. Por ejemplo, sus predecesores en el cargo, famosos por tenérselas tiesas con la prensa en las concentraciones de la selección española. Un caso paradigmático es Javier Clemente. El técnico vasco estuvo al frente del combinado nacional entre 1992 y 1998 y sus enfrentamientos con los periodistas fueron legendarios, en especial durante el Mundial de Estados Unidos de 1994. Los «pros» y los «antis» Clemente mantuvieron una batalla aún más encarnizada que los «luisólogos» y «delbosquistas».
En vísperas del partido frente a Italia del citado Mundial (aquel del famoso codazo de Tassotti a Luis Enrique), se despachó a gusto en su comparecencia ante los medios: «Más que el partido, me preocupa lo que escribe la prensa. Sois el desánimo. No sé para qué narices hablamos y hacemos ruedas de prensa. Ganamos 3-0 a Suiza y encima nos ponen a parir». Recientemente un periodista deportivo confesó en un debate televisivo que deseó la derrota de España frente a Italia (que finalmente se produjo, 2-1) solo por la animadversión que sentía por Clemente.
Otro punto de desencuentro tuvo que ver con el hotel donde se alojaba la selección en Estados Unidos, que no era del gusto de la prensa. «Yo vivo con menos lujos de los que hay aquí. Lo dice un hombre de Barakaldo cuyo padre ha trabajado en Altos Hornos. Aquí viven jugadores que ganan 80 y 100 millones de pesetas al año y ninguno se ha quejado. Es la primera vez que jugadores y periodistas conviven en el mismo hotel. No creo que llegue al próximo Mundial, pero si Dios quiere estaré en la Eurocopa de 1996. Igual es la última vez que permito que los periodistas estén con los jugadores».
Los años no atemperaron la calentura. La bronca adquirió su punto álgido esta misma temporada, con Clemente sentado en el banquillo del Sporting. Un día le espetó a un periodista de Onda Cero: «A su hijo le diremos lo que es su padre, un sinvergüenza. Usted es un sinvergüenza, un maleducado y encima es más tonto que un saco de clavos». «Los periodistas me dicen de todo: inhumano, cerdo, mala persona… es un montaje, una chusma que huele mal de siempre. Siempre se unen los mismos y dicen las mismas barbaridades…», confesó el técnico a ABC Punto Radio.
«La prensa es partidista»
José Antonio Camacho dirigió los destinos de España en la Eurocopa de 2000 y el Mundial de 2002. Su relación con los medios no fue, ni de lejos, tan volcánica como la de Clemente, aunque no faltaron los reproches. En junio de 2001, tras empatar en Israel (1-1) durante la fase de clasificación para el Mundial de Japón y Corea, no ocultó su malestar por las críticas. «La prensa es partidista, y no precisamente a favor de la selección», señaló. «No sé lo que queréis, pedís demasiado; hemos jugado un gran partido, y no digáis más barbaridades».
Luis Aragonés, el seleccionador que ganó la Eurocopa 2008, «rompió relaciones» con la prensa en otoño de 2007, cuando propuso a la Federación Española de Fútbol vetar el acceso a los periodistas a los entrenamientos. El detonante fueron las imágenes de Luis dando un corte de mangas tras un diálogo con Juanito y Marchena. Previamente las cámaras le habían «pillado» comentándole a Reyes que era mejor que el «negro» del Arsenal (por Thierry Henry), un incidente que le costó durísimas críticas en el Reino Unido.
Que Luis jubilara a Raúl de la selección alimentó el debate sobre su figura hasta límites insospechados. En una reciente entrevista, el veterano entrenador lamentó la falta de respeto que algunos periodistas habían mostrado hacia su persona. Pero Luis, genio y figura, se permitió criticar a la selección en Sudáfrica, e incluso estos días ha sugerido que España debería jugar con un 9. Del Bosque, ya se sabe, escucha, reflexiona... y no se cabrea.




