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No es habitual ver a un político llorar, y entre los que menos encajarían con semejante arranque de emoción está Alfredo Pérez Rubalcaba. Pero esta tarde, al secretario general de los socialistas se le ha podido ver secándose las lágrimas en público durante la entrega de un premio a la que fuera una muy querida amiga, Soledad Mestre, fallecida el pasado abril. La encargada de recogerlo ha sido su hija, que ha recordado el afecto de su madre tenía por el líder del PSOE.
El acto ha sido presentado por Rosa María Mateo, y en él se ha premiado a la jurista y política por haber abierto «la puerta a otras mujeres» con su trabajo y con su lucha. Rubalcaba dirigió unas palabras en las que ensalzó las «dotes de organización» de Soledad Mestre en tragedias como el atentado de ETA en la Terminal 4 de Barajas y el accidente de un avión de Spanair en el aeropuerto de Madrid
Han sido distinguidas también la Asociación Católica por el Derecho a Decidir y la Asociación Mujeres, Solidaridad y Cooperación, de las Islas Canarias. Junto a ellas, ha recibido una mención especial del jurado María Dolores Huesca Rodríguez, como militante socialista comprometida con la igualdad.








