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Play. Un hombre grandote empieza a pinchar en mitad de un patio de vecinos. Al oír la música, unos cuantos se van asomando a los balcones y aportan algo propio a la base. Una guitarra española, una voz femenina cantando en inglés, una guitarra eléctrica. Un par de acentos masculinos y ya tenemos un número uno España. Un proyecto colaborativo que unió a músicos de toda España –que no se conocían entre ellos– y firmaron un hit en 2011. Un ejemplo del fenómeno musical 2.0.
El éxito se entiende mejor si decimos que el hombre grandote es el productor y DJ Carlos Jean, y el videoclip –metáfora de un foro público en el que el resultado es mayor que la suma de las partes– fue la materialización de su «Plan B». El proyecto arrancó en 2010 bajo el patrocinio de una marca de bebidas, y funcionaba del siguiente modo: Jean colgaba una base dance en internet (en elplanb.tv) y cualquier internauta podía enviar sus aportaciones, escuchar y votar las de otros músicos. Una melodía, una letra, una base instrumental, coros, efectos... El productor los escuchaba e incorporaba los que más le gustaban a una canción. Así de fácil.
El proyecto buscaba crear una cantera de talentos surgidos de Internet
El artista-marca y la potencia de la red
La primera canción colaborativa que firmó Jean fue «Lead the way». Mónica Vázquez, una joven madrileña conocida como Electric Nana, subió su melodía 5 horas después de que el músico colgase la primera base. Vio un tuit del productor anunciando el proyecto, compuso la letra y subió su pista de madrugada. Al día siguiente, un e-mail de Jean marcaba el inicio de su aventura. Fue la voz principal de «Lead the way» y participó en otras como «Gimme the base dj» (ambas número uno en iTunes y Los 40 principales) y a finales de juniopresentará sus dos primeros temas en solitario, «Playground» y «Tres mien».
El paradigma del artista 2.0: redes sociales, blogs, app's, plataformas gratuitas...
Desde Novaemusik, productora de la cantante, aseguran que la identidad de Electric Nana gira cien por cien en torno a la red. Es el paradigma del artista 2.0: alimenta un blog personal casi diariamente, es activa en las redes sociales, emplea todas las plataformas digitales a su alcance (iTunes, Youtube, Instagram, MySpace, app's para teléfonos móviles) y pondrá en marcha un par de proyectos de creación colectiva (una «novela viva» por entregas y shows en directo que integrarán los contenidos generados por sus seguidores, fotos, vídeos...).
«Hasta ahora, los artistas pensaban que tenía que haber distancia con el público»
La presentación de los dos nuevos temas se hará «a la antigua». Una vuelta a la cultura single. Publicará sus canciones con cuentagotas, cumpliendo un calendario de promoción 1.0 y 2.0 nada casual y «dando a cada canción su propio tiempo». El objetivo es maximizar el impacto y dosificar la incertidumbre: «No queremos sacar un disco con cuatro temazos y diez canciones de relleno».







