La crisis va a hacer de la necesidad virtud. El Gobierno de la Nación y el PSOE han acordado reformar la Ley de Bases de la Administración Local que afectará sustancialmente a las Diputaciones Provinciales y permitirá la agrupación de ayuntamientos menores y mancomunar servicios. Los socialistas de Rubalcaba n-con permiso de Chacón- han dado el plácet si se amplía el consenso a IU y nacionalistas. Acuerdo demasiado complejo para armonizar veguerías, foralidad, cabildos y régimen común. García-Page confirmaba a ABC que la refundación «hay que hacerla, pero con prudencia, en estos tiempos tan convulsos».
El PP insiste en que las reformas son urgentes y necesarias. De momento, han retomado la vieja idea de Paco Tomey de dar todo el liderazgo del partido en la provincia a los presidentes de Diputación. En Castilla-La Mancha gobiernan en todas las provinciales, excepto en Ciudad Real.
¿Hacia dónde debería ir la refundación? Después de recabar información en todas direcciones, los cambios pasarían por tres reformas profundas: electoral, competencial y financiera. Las diputaciones son las grandes ausentes de las campañas electorales.
La elección debería ser directa, votando a los candidatos en una tercera urna, junto a los concejales y a los representantes autonómicos. La misma reforma debería contemplar paralelamente, si no se impone la segunda vuelta, que gobierne el partido más votado, evitando que lo haga una «coalición de perdedores». Se requiere, asimismo, una lista cerrada de competencias con funciones propias y específicas coordinadas por el Consejo Regulador de Diputaciones (Ley 2/1991) como mandata nuestro Estatuto de Autonomía.
Por último, en el ámbito económico, financiación suficiente para dar esos servicios comunes al ciudadano, con participación en los impuestos del Estado y de la Junta. Las Diputaciones deben garantizar los servicios básicos en municipios de menos de 20.000 habitantes.
Consecuentemente, hay que desarrollar el principio de solidaridad-eficacia con un objetivo claro: una administración, una competencia, una financiación. Emprender, en suma, una segunda descentralización. Despolitizándolas.







